Por qué no hay que esperar a tener un plan B para dejar el trabajo

 

No todo el mundo que deja su empleo tiene ahorros o uno alternativo, aunque hay que armarse de valor para dar ese salto

De repente, una idea que hacía meses sobrevolaba tu grupo de amigxs, empieza a ejecutarse. Estaban hartxs de no tener tiempo para ellxs, no sabían cómo compaginar aquel ritmo de teletrebajo desde casa con los niños correteando y gritando por el salón, no veían ningún sentido a estar delante de un ordenador respondiendo a quejas de clientxs a lxs que tampoco les importaba tanto aquello. Sea cual sea el motivo o el trabajo, está pasando: La gente está dejando el trabajo sin tener un plan B. 

De la idea se empezó a hablar más aún en las redes desde el 4 de octubre, cuando un reportaje de S Moda, publicación de El País, abordó el tema hablando con varias personas que habían abandonado sus trabajos. A veces, ni siquiera hace falta que estés hartx si simplemente quieres darle un giro a tu vida. 

“Aguanta y ve buscando mientras”, es la frase estrella de tu familia y tus amigxs cuando te va tirando a mal en el trabajo, ya sea por el ambiente, porque no cobras lo suficiente como para pagarte el alquiler y los gastos, porque no te acaba de gustar lo que haces, porque tus principios no van con los de la empresa o porque quieres probar de una vez ese cambio de ciudad que tanto anhelas. 

Pero a veces, aunque no tengas plan B, simplemente sientes que ha llegado el momento de romper con tu jefe como en su día lo hiciste con tu ex. Una de las chicas entrevistadas por S Moda es Alba, una publicista de 29 años que explica que estaba en un entorno laboral “muy tóxico” donde cobraban como si fueran más jóvenes y donde sus jefes eran hombres de mediana edad que eran capaces de pedirles cambios de madrugada. Todo eso cobrando 1.000 euros al mes.  Ade, gestora cultural de 40 años, otra de las entrevistadas, explica que no era consciente de cómo le estaba afectando a la salud el trabajo hasta que un día en el supermercado tuvo que preguntarle a otra señora dónde estaba por el nivel de estrés adquirido. 

Lo habitual es que quien se atreve a dejar el empleo sin tener otro alternativo lo haga porque tiene ahorros para vivir o una familia que puede sostenerle económicamente. De hecho, tener suficiente dinero ahorrado para buscar sin presión o para emprender es uno de los cinco motivos que apunta un artículo más antiguo de la revista Vogue sobre el mismo tema. Los otros son estar en un ambiente tóxico, no tener tiempo para buscar un trabajo mejor, cuando estar en tu trabajo te genera más ansiedad que irte y, por último, simplemente cuando ya no puedes más. Valora si es tu caso y ármate de valor, aunque te suponga gastarte los pocos ahorros que puedas tener o verte obligadx a pedir una ayuda a tus padres. Es jodido, pero tu salud mental y tu motivación valen mucho más.