Las claves fundamentales para dejar tu trabajo con elegancia

Al leer el titular, puede que muchos piensen: “para dejar un trabajo, con elegancia o sin ella, primero habrá que encontrarlo”. Es verdad. Pero también es cierto que muchos otros tendrán la suerte de estar en la tesitura de abandonar su puesto porque les ha salido una oferta mejor en otra empresa. Y que estén pensando en cómo hacerlo sin quedar mal con el jefe, saliendo por la puerta grande y dejando un buen sabor de boca.

Pues aquí está la respuesta. El listado lo elaboró el CEO de una agencia de comunicación de Boston, Shift Communications. Ted Defren recibió en la misma semana la noticia de que dos de sus empleados abandonaban la compañía. Con uno de ellos terminó fenomenal, asegurándole que “había perdido un jefe, pero que había ganado a un defensor”. Pero del otro dijo que “ya podría morirse que le iba a dar igual”. ¿Cuál fue la diferencia? Las formas. Y por eso redactó estas pautas:

1. Hay que elegir bien el momento

Todas las empresas atraviesan picos de actividad y otros momentos de mayor relajación. Es de lógica: elige la semana en la que el ambiente esté más distendido y no sumes más problemas a los que ya existen.


2. Cuéntaselo primero al jefe

Hombre, está feo no hacerlo. Si después de comentar que te marchas hasta con las de la limpieza vas al despacho del director, este probablemente se haya enterado ya. Son ganas de quedar mal a lo tonto.


3. Avisa con antelación, pero tampoco te pases

Hay que darles tiempo a que te busquen un sustituto o a que reasignen tus tareas. Si les dejas colgados sin tiempo para reaccionar, tendrán todo el derecho a decirte que eres un irresponsable. Pero no te pegues más de un mes allí después de haber anunciado tu salida, porque resulta extraño tener en tu oficina a un tipo que sabes que ya no va a trabajar para ti. El jefe pensará: “¿Qué estará haciendo todo este tiempo? Seguro que está moneando y me está costando un mes más de sueldo. ¿O estará llevándose información importante de la empresa?”. Avisa con antelación, sí, pero tampoco te tires un mes vagueando.


4. Controla tu ira y demás emociones

Puede que irte de allí vaya a ser la mejor decisión de tu vida pero, ¿quién te dice a ti que no vas a volver a encontrarte con tu jefe en el futuro? Con tu jefe, con el coordinador o, incluso, con algún compañero. Cómprate una pelotita anti-estrés y aguanta. Y ojo, que igual de malo es montar un cirio brutal que echarte a llorar como una magdalena por la impotencia que te entra cuando recibes una mala contestación. Cuenta hasta 10, que ya te vas de allí…


5. Déjalo todo atado

Quedarás fenomenal. Enseña a quienes te vayan a sustituir cuáles van a ser sus tareas y los trucos y mejores técnicas para abordarlas. Todos lo valorarán y pensarán de ti que eres un tío con clase. Tampoco dejes ninguna tarea a mitad, ni abandones en medio de un proyecto. Eso da imagen de desapego, como si tuvieras prisa por salir de allí. Que puede que la tengas pero, si quieres dejar un buen sabor de boca, es mejor que cuides tu actitud y seas responsable hasta el último día.


6. Despídete de los compañeros y mantén el contacto

Porque has compartido con ellos muchas horas a lo largo del tiempo en el que has trabajado en la empresa. Y, oye, lo mismo el tiempo os vuelve a juntar en algún otro destino. Incluso puede que ellos lleguen a ser jefes y puedan tirar de ti en alguna ocasión.

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Y si el jefe ha sido un déspota asqueroso, los compañeros unos capullos y el trabajo un horror, mejor pensar que la vida es justa y que esa empresa terminará cerrando. Y que lo veremos desde nuestro nuevo trabajo, tranquilitos y cómodos, puede que acariciando un gato mientras soltamos una carcajada maquiavélica.