Las empresas que se forran sin remordimientos cada vez que eres infiel

Apps, hoteles, páginas de contactos, viajes, detectives privados... las relaciones extramatrimoniales mueven tanto dinero (más de mil millones de euros en todo el mundo) que ya se puede hablar de una industria de la infidelidad

Con las nuevas tecnologías llegaron las webs y las apps. El contacto humano se volvió más fácil y comunicarte con cualquier persona en cualquier momento está a un clic en la pantalla de tu teléfono. Incluso para echar una canita al aire y serle infiel a tu pareja. Empezó a crecer la demanda y también la oferta, hasta tal punto que se ha conseguido crear una industria de la infidelidad, como informa El País en un reportaje.

El negocio se hace, principalmente, a través de las aplicaciones, los love hotels por horas y los detectives que investigan estas tradiciones. Pero no son el único ingreso. “Además de las páginas de contactos están los hoteles, los viajes, los regalos, los restaurantes… Es un negocio que mueve miles de millones de euros en el mundo y que tiene un peso importante en el PIB”, explica al diario Christoph Kraemer, de Ashley Madison, la red social para infieles más popular.

5,3 millones de euros es la cantidad de dinero que mueve esta app gracias a sus 60 millones de miembros inscritos. No es la única del mercado. Hay otras como Affairland, Victoria Milan, Secondlove o, incluso, Tinder —casi la mitad de usuarios de esta app están emparejados—, que contribuyen a este flujo de dinero infiel.

Las apps para engañar a tu pareja son tantas que el mercado se está diversificando hasta tal punto que incluso están adoptando algunos postulados feministas. Por ejemplo Gleeden, una web para encuentros extramatrimoniales hecha por mujeres y pensada para mujeres, con el objetivo de romper el tabú sobre la infidelidad femenina —“no es solo cosa de hombres”—. Es decir, “no es un sitio enfocado a los hombres, como las demás, ni hay mujeres medio desnudas como gancho, no es una aplicación hipersexualizada”, como relata Silvia Rubies, responsable de comunicación, a El País.

Ashley Madison (web)

El mercado de las apps para infieles no solo se limita a esas que sirven para establecer contacto. Al contrario, existen otras como Vaulty Stock, Photo Vault o Tigertext, aplicaciones a través de las cuales te puedes comunicar con tus amantes una vez establecidos porque borran todos los datos y sus iconos se parecen a otras cosas, como calculadoras o la bolsa, para asegurarte que nadie sospecha nada.

España es, además, uno de los mercados más lucrativos en cuanto a infieles. Sí, los españoles somos muy infieles, y eso no es nada nuevo. Pero es que estamos muy arriba en las listas: somos el segundo mercado europeo (después de Reino Unido) y noveno en el mundo, con Estados Unidos, Brasil y Canadá en el top 3 de la lista.

El dinero que genera este mercado, como ya hemos explicado, no solo se basa en las apps. En España también son muy lucrativos los love hotels. Como los describe El País: “se paga el silencio y la discreción. Alquilan habitaciones por horas. Al pagar con tarjeta no aparece el nombre comercial del hotel, sino su razón social. Además de champú, se incluyen preservativos de cortesía y caramelos de corazón. En algunos, el aparcamiento está en la propia habitación, de manera que la entrada y salida pueden realizarse sin bajarse del vehículo, para que nadie te vea acceder”.

Luxtal Barcelona

Las cadenas que han apostado por este negocio no son pocas: el hotel Zouk (Alcalá de Henares) o los barceloneses H Regàs, La Paloma, La França y Punt14 (de la cadena SuperLove). También Loob y Luxtal. Todos ellos hacen de “picadero de lujo”, unos modelos de negocio tres veces más rentables que los hoteles tradicionales: “al vender las habitaciones en tramos de horas puede sacarle más rendimiento que a un hotel convencional, en el que solo se vende una habitación al día, pero tienen más gastos de personal, ropa, lavandería y mantenimiento”, explican a El País desde estos hoteles. Tus cuernos son un negocio muy lucrativo.

Al final, estas cifras nos deberían hace reflexionar: ¿vale la pena gastarse tanto dinero solo para mantener el sistema de relaciones monógamas? ¿Demuestra la gran cantidad de flujo económico infiel que el modelo de relación exclusiva es absurdo y desfasado? Si fuésemos más capaces de replantearnos los celos y las relaciones abiertas, quizá no deberíamos pagar para satisfacer esta necesidad de, en ciertos momentos, estar con otros.

Es, en el fondo, algo natural. Todos hemos sentido deseo hacia otras personas. Y querer satisfacerlo es lógico, porque lo contrario genera frustraciones. Al final, si todos fuéramos un poco más abiertos de mente, no necesitaríamos ingeniárnoslas para conseguir tener relaciones fuera de la pareja o para descubrir si tu te han engañado con otros. Es hora de reflexionar sobre los límites de la monogamia y, sobre todo, hablar con tu pareja para estar seguros de que compartís el mismo punto de vista sobre la relación y sus exigencias.