Ellen Degeneres puede convertirse en tu persona favorita del mundo con solo ver uno de sus vídeos

Sabes quién es, claro que lo sabes. Y si no habías retenido su peculiar nombre, Ellen DeGeneres, seguro que viendo su sonrisa amable, su pelo corto y su masculina forma de vestir ya te acuerdas de ella. Aunque solo sea por las veces que ha presentado las galas de los Oscar y por haberse hecho, durante la de 2014, el selfie más compartido de la historia de Twitter. Es una presentadora y humorista que despierta adoración por todo Estados Unidos y muchos otros países anglófonos en los que se emite su programa The Ellen Show, pero que no siempre ha estado en la cresta de la ola. De hecho ha tenido momentos en su vida muy miserables, y todo por decir que era lesbiana. Por ser la primera persona de Hollywood en salir del armario aun con miedo a arruinar su carrera, que es precisamente lo que pasó.

Ellen DeGeneres no es nada milenial, con sus 59 años es más de la generación de nuestros padres, pero parece y se comporta como una eterna adolescente. Su programa es un antídoto contra los momentos de bajón. Siempre entra en el plató bailando, hace que sus invitados se sientan cómodos, busca y promociona el talento desconocido y, cuando llega a sus oídos una de esas historias virales de alguien que ha hecho una buena acción, se los lleva al plató, les hace contar su historia y les da un regalazo de varios miles de dólares, igual que al público del plató, que siempre se va a casa con algo bajo el brazo.

The Ellen Show lleva emitiéndose desde hace 14 temporadas y no tiene pinta de que se vaya a acabar pronto porque, además, económicamente, es una mina de oro y esta mujer es una de las mejores empresarias del momento. Ha convertido 'Ellen' en una marca que ha estampado en todo tipo de artículos de merchandising como gorras, camisetas, tazas o calzoncillos que se ponen invitados suyos, como Justin Bieber o David Beckham entre muchísimos otros. Eso a pequeña escala, pero es que además se dedica a regalar coches, mientras promociona sus marcas, da cheques de miles de dólares en cadenas de alimentación, agencias de viajes, entradas para conciertos y todo eso dándoles a las marcas audiencias millonarias, tanto en directo como a través de Youtube. Incluso cuando a Ellen no le acaba de hacer gracia un producto, encuentra una manera magistral de hacerle publicidad, viralizarlo y conseguir que te mées de risa a la vez como este anuncio.

Claro, todo este exitazo se nota en su estilo de vida. Tiene varios caserones en Los Ángeles, le encanta mudarse, decorar su nueva casa y luego comprarse otra y empezar de cero. Tiene varios perros y gatos a los que ama con todo su ser y está casada con la guapísima actriz Portia de Rossi desde 2008, aunque son pareja desde 2004. Y dirás: "vale, ¿dónde está la trampa? no puede ser todo tan perfecto". Y no lo es, o mejor dicho, no lo ha sido. Porque hoy en día vemos un matrimonio de mujeres como lo más natural del mundo, pero en 1997, cuando ella salió del armario, la homosexualidad en Hollywood era prácticamente como lo es hoy en día en el mundo del fútbol: se sabe que existe y se intuye que en gran medida, pero nadie se atreve a hacerlo público por no dilapidar su carrera de la noche a la mañana.

Ella, por aquel entonces, tenía una serie con su nombre y en un capítulo su personaje decía ante un micrófono el ya famoso 'I'm gay'. Después lo volvió a repetir en la vida real en la portada de la revista Time y, aunque parecía todo súper moderno y que a nadie le importaba, al año siguiente cancelaron su programa y poco después en la industria dejaron de cogerle el teléfono. Además coincidió que la pareja que tenía por aquel entonces murió en un accidente de tráfico y ella quedó destrozada, sin trabajo y sin perspectivas de encontrarlo. Simplemente desapareció del mapa y hundió las esperanzas de poder seguir sus pasos de otros actores y actrices LGTB, como la propia Portia de Rossi.

El exilio profesional de Ellen DeGeneres no duro ni un mes ni dos, sino tres largos años en los que nadie en Hollywood quería ni oír hablar de ella, hasta que un día dijo: "Ah, ¿sí? ¿nadie tiene ningún proyecto para mí?, pues voy a escribírmelo yo misma" y escribió un guión y empezó a moverlo por productoras hasta que consiguió volver a colarse en la esfera pública.

Desde entonces ha sido un ejemplo para la comunidad de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, pero también para el resto de espectadores tanto norteamericanos como del resto del mundo. Por su programa han pasado todos los actores y artistas más reconocidos del mundo y, de alguna manera, consigue hacerles sentir cómodos y entretenernos a nosotros aunque estemos a miles de kilómetros de distancia y hablemos otros idiomas. Promueve la bondad, el respeto y el humor. Es una de esas personas que está en contacto con su niña interior y no tiene ningún problema en divertirse pegando sustos a sus invitados, haciendo cámaras ocultas, cantar, bailar, disfrazarse y reírse de sí misma.

Ellen DeGeneres es una mujer que te inspira, que te transmite y que te entretiene de una forma sana. Que demuestra que no hay que ser un entrevistador hijo de puta para tener audiencia, que no hay que sacar carnaza ni hacerle daño a la gente para que te sigan y te vean. Su programa y su persona nos enseña que hay otra televisión posible en la que el humor sustituye al horror y que la era de la cultura del miedo en los medios de comunicación ya podría irse a la mierda, porque no la necesitamos. Si lleváramos sombrero, nos lo quitaríamos por Ellen pero, como no es el caso, le deseamos que siga inspirándonos para sonreír, para jugar y para vivir la vida con autenticidad, como lo hace ella.