Dejad La Carnaza, No Hay Que Joder A Guillaume Por El Divorcio De Brad Y Angelina

Basta. Paren rotativas. Dejen de publicar bazofia. No saben de qué están hablando. Que nos arrebaten las esperanzas sobre el amor con el divorcio de Brad Pitt y Angelina Jolie, es una cosa, pero que ya nos quieran quitar completamente las ganas de vivir llevándose por delante de un plumazo a las dos parejas referentes del amor perfecto... No. Eso sí que no.

Sí, hemos dicho dos. Porque si el mundo entero miraba el tandem Brangelina con devoción, en Europa, los francófonos o al menos francófilos, teníamos en un segundo, pero no menos adorable, plano a la pareja de Marion Cotillard y Guillaume Canet. Igual de guapos, igual de exitosos, amigos hasta que se hicieron novios y se casaron en 2007. Pero ahora resulta que la prensa de cotilleo norteamericana se ha abalanzado a decir que ella, que acaba de coprotagonizar la película Allied con Brad, es la supuesta amante que ha provocado esta crisis internacional.

Imagínate que eres un actor y director reconocidísimo en tu país y a nivel internacional y estás tranquilamente en tu casa (de lujo, eso sí, en algún lugar de la campiña francesa) con tu niño y tu mujer embarazada del segundo hijo, y que de pronto te empiecen a llover los whatsapps de: "¿oye, tu mujer te ha puesto los cuernos con Brad? hay 12.000 entradas en Google que lo dicen".

El problema es que la gente no conoce a Guillaume Canet, este otro dios griego francófono de sonrisa dulce y carrerón cinematográfico, donde los haya. Lo viste por primera vez, y no te acuerdas, en la película La Playa, en la que acompañaba a Leonardo Di Caprio en su periplo por los paraísos del sureste asiático, o en Last Night, sobre un asunto de infidelidades con Keira Knightely o Eva Mendes. Eso, si no eres nada de cine francés. Porque, si no, lo hubieses visto en un sinfín de películas, como Ne le dis à personne, Ensemble c'est tout o Jeux d'enfants (Quiéreme si te atreves) coprotagonizada con la que en 2007 se convirtió en su mujer: Marion Cotillard.

Ella, por si tampoco la ubicas demasiado, saltó al plano internacional cuando ganó un Óscar por interpretar maravillosamente a Edith Piaf en La vie en rose y desde entonces no ha parado de estrenar películas tanto en Hollywood como en Francia, que tiene un ritmo de producción cinematográfica muy sano, y ha actuado también en muchas de las películas dirigidas por su marido (como Les petits mouchoirs), nuestro querido Guillaume Canet, desde que se pasó al otro lado de la cámara.

Vamos, que ambos son dos totems de la interpretación en Francia y que, por el momento parece que siguen (felizmente, o no) casados. Pero claro, era demasiado suculento para las revistas relacionar la ruptura del siglo con la última actriz con la que Brad Pitt ha compartido pantalla y olvidarse de que la pobre mujer también puede que tenga una vida. Es como si hubiesen implicado en el asunto a Penélope Cruz y luego se hubiesen preguntado: ¿Barden, quién es ese? Pues con Guillaume Canet, lo mismo.

Da igual que Marion lo niegue una y mil veces y que se diga por activa y por pasiva que ella y Guillaume siguen juntos y están perfectamente felices. La carnaza es la carnaza. Y la carnaza vende.