¿Por qué deberíamos dejar de comprar en los supermercados que lo traen todo a casa?

Los expertos creen que van a tener que subir los precios y fusionarse

Si vives en una ciudad puedes pedirte cualquier tontería y tenerla en casa en un cuarto de hora. Solo con mover un poco el dedo, desde casa y con el móvil o el ordenador, ya puedes tenerlo todo y ahora. Es la nueva promesa del capitalismo de plataformas. Hay muchas empresas que se dedican a esto y cada vez compiten más por ser los más rápidos y económicos. Por eso vemos riders arriba y abajo por cuatro duros (que no están ni asalariados) y se han multiplicado los llamados supermercados a la sombra (en inglés, dark stores). ¿Pero por qué estas empresas pierden dinero?

Aplicaciones como la turca Getir, la catalana Glovo o la alemana Gorillas han invertido mucho dinero en este negocio de las dark stores, pero, de momento, no obtienen beneficios y hacen inversiones muy ambiciosas en campañas publicitarias muy agresivas y con un gran presupuesto. Los expertos consultados por el diario Ara sobre este asunto aseguran que sobrevivirán pocas empresas y serán aquellas que ya tengan una distribución de delivery muy potente, como podría ser Glovo. La mayoría se tendrán que ir comprando (o comiendo) entre ellas para que les salgan las cuentas.

Los expertos también aseguran que hay muchos pedidos en los que estas empresas pierden dinero y creen que a la larga subirán los precios de forma importante. Además, para rentabilizar toda la estructura, costes fijos y los riders que tienen pululando por la ciudad, necesitan que haya un gran volumen de trabajo. Calculan que entre unas 600 u 800 comandas por día por supermercado a la sombra. Es por este motivo que las fusiones pueden ser una buena opción para estas empresas.

Este sector también esconde una clara voluntad de influenciar al consumidor para que cada vez más crea que necesita todo tipo de cosas al momento. Es decir, crean una necesidad (inexistente) que hace que la gente se olvide de toda la estructura social que hay detrás, de precariedad, de destrucción de los paisajes urbanos (mercados, tiendas locales, etc.) de las grandes ciudades y de poca sostenibilidad.

De momento, estas grandes empresas de delivery (todo empezó en Turquía con la plataforma Getir) ya han llegado a España por la mano de Barcelona, Valencia y Madrid. Ahora, el objetivo de estas multinacionales es expandirse por otras ciudades (también más pequeñas) e intentar acercarse a la rentabilidad. Veremos quién gana y quién queda.