Cómo saber si alguien está siendo un trepa en el trabajo

Venderse e inflar el trabajo a veces acaba resultando más eficaz que trabajar bien y muchas veces lo acaban pagando los más honestos y trabajadores

“Ya estoy por aquí”. “¿Necesitas algo más?”. “Verás que me ha quedado de maravilla”. “Ayer al final estuve dos horas más preparando la presentación en casa”. “¿Aún no has podido hacerlo? Ya me ocupo yo”. Estas frases son aparentemente normales e incluso de buen compañero. Pero hay también un perfil cada vez más habitual en los trabajos que se dedica a inflar sus virtudes y que, muchas veces, acaba imponiéndose al que hace mejor el trabajo por puro postureo

Seguro que has sufrido en alguna ocasión a aquel mediocre que se tiene ganados a los jefes con buenas palabras y disponibilidad, pero que, en el fondo, en cuanto puede se escaquea o tiene un rendimiento muy inferior al del resto

Trepas de manual

En un artículo reciente en SModa, la psicóloga experta en laboral Marina Ruiz Aguilera distingue entre diferentes formas de enfocar el trabajo y las relaciones con los superiores: “Desde un perfil que intenta más que consigue, torpe y poco sutil que descubrirá sus intenciones rápidamente tanto a compañeros como a jefes; hasta perfiles rozando la sociopatía que, con inteligencia, pueden llegar a trepar a los más altos cargos de la empresa”. 

Como en muchas ocasiones los jefes no perciben estas personalidades (porque están ocupadxs o porque este tipo de trabajadores son expertxs en agradarles), los mayor perjudicados del postureti de los trabajos son sus compañeros más currantes y de perfil más bajo, los que prefieren trabajar que sacar pecho. Y al final, se acaban cargando de más trabajo porque los mediocres amantes del postureo no hacen su parte. 

Cómo identificar a quienes aparentan, pero no trabajan

Hace unos años, El Confidencial publicó una lista con los ocho clásicos de los que prefieren aparentar en lugar de trabajar bien. El primero es la omnipresencia, una cualidad marcada por estar vigilando siempre lo que hace el otro aunque no vaya contigo. El segundo es que se apropian de las ideas ajenas. El tercero es que son unas porteras o unos topos, según como lo veas, ¿o en el fondo los espías aprendieron de los vecinos chafarderos? En cualquier caso, cuidado con lo que dices porque es muy posible que si está cerca acabe llegando a los jefes. 

El cuarto rasgo es que de pedir ayuda pasan a directamente que les hagas el trabajo haciendo ver que ellos lo coordinan. El quinto, cuidan el lenguaje -verbal y no- para quedar siempre por encima del resto y nunca reconocer sus errores. En sexto lugar tienen tendencia a saber de todo lo que se habla (o al menos eso dicen) y en séptimo se pasean mucho para tener relaciones con todos los departamentos. Por último, nunca se dan por aludidos cuando se comete algún error, ni pensar de pedir disculpas o asumir responsabilidades. Eso sí, recogen todos los créditos y medallitas que sea posible. Ay, los trepas.