3 cosas en las que deberías pensar antes de cambiar de trabajo

Antes de nada, piensa como no lo has hecho antes: tus decisiones tienen el gran poder de marcar la suerte de tu mañana y cambiar de trabajo es una decisión de las más importantes.

Estás harto de tu trabajo porque en realidad nunca te gustó o simplemente necesitas un cambio de vida. No quieres pasarte ocho horas al día haciendo algo que te consume por dentro o compartiendo tu tiempo con compañeros de trabajo que ni siquiera te caen bien. Ha llegado el momento de cambiar de empleo, de atreverte a romper con la estabilidad y de todo eso que tienes asegurado para darte la oportunidad de ser algo más feliz. Pero ojo, que precipitarse no suele ser buena idea y aún menos en este caso. Y para ello, nos resultará útil conocer tres cosas que todxs deberíamos tener en cuenta antes de cambiar de trabajo, según trasladó el profesor de economía de la Texas A&M University, Anthony Klotz, al medio británico The Independent.

1. Analizar los pros y los contras:

Antes de mover ninguna ficha, analiza bien cuál es la razón o razones por las cuales quieres dejar tu empleo. Como indicó Klotz, es crucial “considerar si es un problema que se podría resolver sin renunciar”. A partir de ahí, recomendó poner en una balanza los aspectos positivos del lugar de trabajo y los negativos para valorar, sin prisas ni impulsos locos, quién gana. Algunos ejemplos en positivo serían: ¿cuántas amistades me llevo de este lugar? ¿Me dan café gratis para desayunar? ¿Las exigencias de mi jefe/a son reales y encima a veces me río de verdad con él/ella?

Es determinante plantearse todas estas cosas porque, como recordó Klotz, “cuando empiezas un trabajo nuevo, vuelves a empezar desde cero. No subestimes las cosas que dejas atrás. Cada vez más, las empresas están más abiertas a los 'trabajos a la carta', en los que puedes hablar con tu jefe y dices que te gusta el 80 por ciento del trabajo, pero no el 20 por ciento restante, y trabajas con él para diseñar un rol que se adapte a ti". Pues eso, que no lo tires todo por la borda por un par de tonterías del estilo: mis compañerxs no comparten conmigo su bocadillo o no me gusta de qué forma sopla el viento en la oficina. 

2. ¿Se creará un problema nuevo?

Después de valorar lo bueno y lo malo del trabajo con mucha calma, toca hacerse la gran pregunta: ¿esa renuncia supone la solución a un problema o creará uno nuevo? Vaya, que te asegures de que en el nuevo lugar no se te complique más la vida. Y para ello, el profesor Klotz sugiere "hablar antes con los empleados de la nueva empresa o investigar en sitios como Glassdoor (empresa de recursos humanos)". Otro modo de estar bien segurx de la decisión es retrasarla 15 días para ver si, realmente, es un deseo temporal o se necesita de verdad. 

3. Marcharse bien

Otro último aspecto crucial dentro de todo este importante proceso es marcharse del antiguo trabajo lo mejor posible. Primero de todo porque una pérdida ya es, en general, un palo para cualquier empresa, por lo que seguro que los superiores valoran que tu marcha genere el mínimo de problemas. Y segundo y todavía más importante, porque vivimos en un mundo digital que es súper pequeño. Solo basta un mal comentario en LinkedIn o Twitter o rumores que hablen mal de ti, para que se te echen a perder futuras oportunidades laborales. Así que, dicho esto, piensa antes de actuar como no has hecho antes. Tus decisiones tienen el gran poder de marcar la suerte de tu mañana.