Científicos consiguen crean ‘minicerebros’ de neandertal en el laboratorio

El experimento tiene el objetivo de descubrir hasta qué punto nos parecemos a nuestros antepasados

Ahora que empazamos a hablar de las cepas del SARS-CoV-2, esas mutaciones mínimas que hacen que el coronavirus se vuelva más infeccioso o más letal, tal vez te hayas preguntado hasta qué punto una mutación nos convierta en un ser vivo distinto. La verdad es que la diferencia que hay entre tú (un homo sapiens) y un chimpancé es mínima. Pero aún más ínfima es la distancia evolutiva que existe entre los neandertales, nuestros antepasados conocidos por haber sido los primeros pobladores de Europa, y los seres humanos de la modernidad. De hecho, las similitudes entre nuestros cerebros son tantas que Juan Luis Arsuaga, codirector de la Fundación Atapuerca, explicaba a El País que "podemos decir que tienen la misma mente, pero no la misma mentalidad".

En esta obsesión por entender a los neandertales, científicos del a Universidad de California San Diego han conseguido crear organoides, una especie de cerebros de laboratorio utilizando un gen de estos humanos extinguidos hace 11.700 años. Así, mediante la tecnología CRISPR, los investigadores intentan acabar de entender cómo funcionaba la inteligencia de nuestros antepasado, según han publicado en la revista Science. Aunque el cerebro de los neandertales es más pequeño que el nuestro y hay discusión sobre si llegaron a ser tan inteligentes (por ejemplo, por el tipo de herramientas que llegaron a construir) hay bastante consenso sobre que su inteligencia no estaba tan desarrollada como la del homo sapiens. Aún así, tenían conciencia estética, enterraban a sus muertos, cuidaban a los mayores y se comunicaban entre ellos para organizarse para cazar.

Construir un cerebro, obviamente, es una misión de ciencia ficción. Los pasos que siguió el equipo de científicos es: 1. Comparar el genoma de los humanos modernos y el de los neandertales. 2. Aislar los genes comunes. En este caso, 61, entre ellos, una versión de un gen que compartían neandertales y denisovanos (otra especie extinguida que no es tan famosa como los neandertales). 3. Editar los genes mediante la técnica CRISPR en células madre derivadas de otras células de piel humana. Después de estos tres pasos, el equipo logró modificar el NOVA1, el gen clave para el desarrollo del cerebro. "Un organoide no llega a ser un cerebro, sino una versión enormemente simplificada del órgano", explica Quo. "Sin embargo los organoides presentan muchas de las funciones básicas de los órganos y son perfectos para realizar experimentos sobre ellos, por ejemplo, para averiguar los mecanismos de las enfermedades", añade. La conclusión es que el cerebro de los neandertales funcionaba de forma distinta al nuestro, como explica la publicación especializada Quo. Como explica El País, "los organoides elaboradas con células de humanos modernos suelen ser esféricos, mientras que los neandertales son más pequeños y tienen forma de palomita de maíz". Esto, para los científicos, es un gran cambio porque nos acerca a descubrir en qué punto se produjo la mutación que nos ayude a entender por qué se extinguieron cuando nosotros ya estábamos sobre la Tierra.

Aunque parezca de película, lo que nos enseñan los neandertales es que en algún momento fue posible la coexistencia entre dos tipos de humanos. Eso es una locura para la imaginación: ¿cómo los trataríamos? ¿Qué relación tendríamos? ¿Los esclavizaríamos? ¿Los podríamos respetar? Tener un hermano siempre te dice mucho de ti.