Qué sabemos de las causas y las pérdidas artísticas del incendio de Notre Dame de París

Más de 12 horas después, ya se empiezan a apuntar las causas y a calcular las pérdidas materiales y artísticas del trágico incendio en la capital francesa

Quizá estabas yendo a casa para ver Juego de tronos, con ganas y alegría, cuando te llegó una de las noticias más terribles de lo que llevamos de año. Notre Dame estaba siendo devorada por las llamas. Era poco antes de las siete de la tarde y pasarían cinco horas más antes de que el fuego se diera por controlado. La ciudad de París y, como nosotros, gente alrededor del mundo, contemplaba el fuego en silencio, paralizados, sin poder hacer nada más que ver como ardían 850 años de historia.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

All this is sad and devastating 🙏🙏❤️ #notredame #paris #france

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Como informan diversos medios, justo cuando empezó el incendio se activaron los protocolos para salvar las obras de arte góticas de su interior y evacuar a los 2000 turistas que estaban visitándola. Los minutos pasaban y el fuego crecía. Empezaron a sonar las alarmas y algunos sugirieron que por qué no echaban agua a la catedral para apagarlo (por ejemplo, Trump). Sin embargo, como informaba El País, si se mojan las piedras, su peso aumenta al absorber la humedad y podría desplomarse todo el conjunto, como pasó con la Catedral de León, que también fue engullida por un incendio y se salvó porque no fue empapada hasta sus cimientos.

El origen del incendio todavía se desconoce. Aunque todo apunta a que fue causado por las obras de rehabilitación que empezaron en 2018 y debían acabar en 2020. El plan de restauración tenía por objeto mejorar el estado del techo, que se encontraba en una situación muy vulnerable. Y precisamente ahí es donde empezó el incendio.

El causante del incendio

“Notre Dame no ha podido soportar una reforma mal diseñada, sin sistemas de seguridad ni prevención en pleno siglo XXI”, se lamentaba el diario El Español, recordando que la catedral sobrevivió la Revolución Francesa, dos guerras mundiales y hasta los bombardeos de Hitler.

El Español

Hay algunas incógnitas. El último turno de obreros era a las 5 de la tarde, por lo que llevaba más de una hora sola cuando empezó a arder. ¿Qué provocó el fuego? ¿Una máquina encendida? ¿Un cortocircuito? Lo que tiene todavía menos sentido es que, en vista del mal estado del tejado, no hubiera unas medidas de seguridad extremas ni unos cortafuegos en las obras de restauración.

“Un informe de la Unesco ya alertaba en el año 2000 de los graves daños provocados por las tormentas. Pese al valor universal del edificio, se tardó más de una década en iniciar las obras de restauración”, denuncia The New York Times

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Ahora se ha desatado una oleada de solidaridad para restaurarla. Por ejemplo, la familia Pinault, una de las más ricas de Francia, donará 100 millones de euros para la reconstrucción y Louis Vuitton, 200. No se debería haber esperado a una tragedia para conseguir dinero para hacer una restauración. Como apunta el diario neoyorkino, el caso de París no es aislado. “El incendio de Notre Dame ocurre más de siete meses después del incendio que destruyó otro símbolo patrimonial: el Museo Nacional de Brasil en Río de Janeiro y las aproximadamente 20 millones de piezas que resguardaba”. Estas tragedias, por lo tanto, tienen de trasfondo un causante: la falta de inversión estatal en el mantenimiento del Patrimonio.

Todo el arte que se ha perdido

A las siete de la mañana, los bomberos de París aseguraban que el fuego estaba completamente controlado y parcialmente sofocado, aunque quedaban algunos focos residuales por apagar, como informa El Mundo. Lo que no se ha hecho esperar ha sido el hecho balance de las pérdidas: “Es dramático (...) Todo el tejado está siniestrado, toda la armadura quedó destruida, una parte de la bóveda se derrumbó y la aguja ya no existe”.

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Los 100 metros de tejado de madera han desaparecido y el armazón ha sido arrasado por el fuego. Ahora, según informa el secretario de Estado de Interior, están a la espera para calcular los daños en la estructura. “Un incendio de esta magnitud tiene un impacto significativo en las estructuras, por lo que debemos ser capaces de garantizar su estabilidad”. Es decir, por ahora no pueden asegurar que vaya a aguantar.

Sobre las obras de arte, hay buenas y malas noticias. Muchas esculturas del tejado se habían retirado  para restaurarlas, por lo que estaban protegidas del fuego. Los dos campanarios están salvados, las obras principales y el tesoro se pudieron apartar del fuego, la corona de espinas y la túnica de San Luis están a salvo en el Ayuntamiento de París y la cruz de oro sobrevivió.

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Las malas noticias son que se dañaron y necesitarán una profunda reparación algunas vidrieras, el famoso órgano y muchas de las pinturas de las paredes que se mancharon por el agua. Sin embargo, la pérdida más dura es la de la emblemática aguja de más de 90 metros, datada del siglo XIX, que se añadió en la reconstrucción tras el primer incendio de la catedral, en 1871. La foto más trágica de la noche fue cuando, llena de fuego, la aguja se derrumbaba sobre sí misma y caía hacia las llamas.