Cataluña abrirá centros para reeducar a ‘machirulos’

La idea es hacer terapia a hombres que, voluntariamente, quieran deshacerse de roles de masculinidad tóxica

 

Hombres que controlan a las mujeres, como si no tuviesen vida propia. Hombres que las gritan, les faltan al respeto o las consideran ‘tontas’, como si no tuvieran una opinión formada. Hombres que se atreven a ponerles la mano encima, como si no les dolieran los golpes. Hay muchas formas de perpetrar violencia machistaDemasiadas. Y lo peor es que esta lacra se mantiene entre la generación boomer y va en aumento entre los más jóvenes. Por ejemplo, en Cataluña, en solo dos años la atención a víctimas de agresores de entre 14 y 17 años ha aumentado un 45%, según publicó El Periódico de Catalunya a partir de datos de la Conselleria de Justícia.

Se trata de un problema cuya solución no solo radica en atender a las víctimas, también en reeducar a hombres que, sin quererlo o queriendo, se han convertido en ‘machirulos’ maltratando a mujeres. Es por ello que, de acuerdo con el mismo mediola Generalitat de Cataluña está trabajando para abrir tres centros de atención a los hombres a finales de 2021. Una innovadora medida que pretende hacer terapias a personas que, voluntariamente, quieran deshacerse de los roles de masculinidad tóxica. O, lo que es lo mismo, aspiren a no coaccionar, no controlar o no pensar que las mujeres les pertenecen para tener relaciones igualitarias, sanas y en las que sí hay amor. La idea también es que los mismos centros informen sobre nuevas y sanas masculinidades en charlas, colegios, institutos o lugares de trabajo.

"Debemos poner el foco en los hombres, en romper los roles de masculinidad que les llevan a actuar de forma violenta", explicó Montse Sánchez, subdirectora general de Lucha contra la Violencia Machista de la Conselleria d'Afers Socials. "A nivel social, los hombres que no adoptan roles violentos son atacados, y el rol violento es premiado. Debemos acabar con esto y reeducar a los hombres", añade Sánchez sobre unas dinámicas que han marginado socialmente a muchos hombres y, sobre todo, han privado de libertad a demasiadas mujeres que, indiscutiblemente, tenían todo el derecho de ser libres.

Esta realidad, la de la violencia machista, la conocemos desde siempre. Pero ahora es peor. La pandemia, las restricciones y el aislamiento que la situación actual conlleva, han ensombrecido aún más el día a día de mujeres maltratadas. Prueba de ello es el confinamiento, periodo durante el cual la Generalitat atendió a 200 mujeres que compartían techo con su agresor y las atenciones hechas por el Institut Català de la Dona ascendieron un 95% en comparación al 2019, lo cual representa más de 44.700 atenciones. Muchas de ellas y muchas otras que no figuran entre estas estadísticas, ya no saben cómo empezar una nueva vida.

Por ello, es de crucial importancia que, aparte de que la administración amplíe sus servicios, que todos y todas — hombres, mujeres, jóvenes o boomers — seamos más conscientes de este problema, rememos en la misma dirección y traslademos a los que aún no se han enterado y a las futuras generaciones una verdad que, si se cree de verdad, puede cambiarlo todo: ningún género está por encima del otro.