Basta ya de discursos absurdos de violencia machistas que se dirigen solo a la mujer

El lunes supe que me había hecho mayor. Y lo supe porque conocer que por la noche tenía lugar el #7dEldebatedecisivo me dio exactamente la misma emoción que cuando los jueves de antaño hacían Farmacia de Guardia. Ahorrándonos un poco otros puntos del encuentro, me gustaría centrarme directamente en la única parte del debate en la que los candidatos se dirigieron a nosotros, los jóvenes. Especialmente a la figura de la mujer y el maltrato.

Empezamos así. Se abre el telón y aparece el nuevo tema a tratar: la violencia machista. "¿Qué medidas tomarán ustedes para luchar contra la violencia?". Los cuatro candidatos se muestran relajados, no hay nada que les perturbe porque saben, creen, que aquí no hay ni una palabra que la pueda cagar. Ahora bien, percibo, y casi palpo esa debilidad con mis dedos, que cada una de las realidades que lanzan no muestran ni una sola idea emocionante que parezca comprometida. 

Todos los discursos parecen sacados de libros, no están mal, pero tampoco están genial. Menos uno. Un choque frontal  me sacude violentamente y me despierta del aburrimiento titánico que me ha invadido los últimos minutos. La representante del PP, Soraya Sáenz, suelta la bomba y con ella la audiencia queda electrocutada. Una de las medidas que nos salvará a todas y que va a funcionarnos es, según ella: "CHICAS, IR CON CUIDAO'". 

Y continúa. Parece que tiene fuerza para algunas medidas más. "Quiero lanzar un mensaje a las chicas", mis sentidos se ponen alerta, "quiero hablar de lo que las adolescentes están empezando a aceptar en este país".  Segundo misil comunicativo en mi cara. Soraya, que no, tía, que por ahí no, que ya está bien. Que si hay violencia machista no es porque las adolescentes estén empezando a aceptar, sino porque sus novios también les están obligando a hacerlo.

El mensaje es claro: "si te maltratan, es porque tú te dejas; no aceptéis que os miren el móvil". "No aceptéis que vuestro novio os obligue a estar localizadas en cada momento". Una vez más, los chicos están al margen de esto porque las únicas responsables de las cosas que nos ocurren somos nosotras.

Soraya, por favor, desde el amor que debería unirnos a todas las mujeres en esta causa, me gustaría que escuchases más a los jóvenes de este siglo, evolucionados y ya creciditos cuyo discurso también ha sido renovado. Basta de paternalismos y acusaciones como si las mujeres no tuviéramos la capacidad de entender. La solución es una comunicación en la que se aborde esta violencia de forma igualitaria, con medidas paliativas, que ayuden y que sumen. Si queréis avanzar, hacedlo con nosotros porque os estáis quedando tan atrás que cuando os queráis dar cuenta ya estaremos a demasiados kilómetros y con demasiado fango por el medio como para que, por fin, nos creamos algo.

Si amas a alguien, la mayor demostración de afecto es la libertad

Crédito de la imagen: Hannah-Altman (y no es sangre, es purpurina)