Hay un 50% de probabilidades de que vivamos en una simulación

Y todo empezó con Matrix, que inspiró el teorema de Bostrom, una teoría filosófica usada por científicos para avanzar en el campo y llegar a conclusiones relevantes

Todos conocemos el argumento de Matrix, un mundo distópico en el que los humanos son esclavizados por inteligencias artificiales y nos tienen en suspensión con nuestras mentes atrapadas en una realidad virtual. Aunque no en estos términos, es un tema recurrente en las preocupaciones humanas. La religión y la filosofía han debatido muchísimo intentando descifrar si la realidad es auténticamente lo real, o si hay otros planos de existencia o si, directamente, estamos soñando (¿hola, cristianismo, Platón, Descartes…?). Incluso uno de los juegos más populares de todos los tiempos, Los Sims, se basa en estas simulaciones de vida humana. No es de extrañar, por lo tanto, que descifrar si vivimos en la realidad sea también un campo científico.

El último en hacerlo ha sido el astrónomo de la Universidad de Columbia (EE.UU.), David Kipping, analizando el teorema de Bostrom, que asegura que hay un “50% de posibilidades de que vivamos en una simulación”. Para hacer esta afirmación se basa en un paper de 2003 “que fue muy influyente en su día”, escrito por el filósofo Nick Bostrom (de donde sale el nombre del teorema), que planteó todos los argumentos en contra y a favor de estar viviendo en una simulación. En la conclusión se reducían las posibilidades a tres, una de las cuales tenía que ser correcta a la fuerza: primero, “las civilizaciones suelen extinguirse antes de desarrollar la tecnología capaz de crear simulaciones de la realidad”, segundo, “las civilizaciones avanzadas no suelen tener interés en crear simulaciones de la realidad”, y último, “es casi seguro que vivamos dentro de una simulación”.

Según Kipping, los cálculos de Bostrom son ciertos. Actualmente es un 50-50. La única forma de desmentirlo es creando la tecnología capaz para generar una simulación perfecta. Solo entonces, “la balanza se inclinaría a favor de que somos reales”. Mientras tanto, no hay forma de comprobarlo, y poner a investigarse científicamente eso es como intentar corroborar la existencia de Dios a través de la ciencia, posiblemente imposible. Es, por lo tanto, buscar hipótesis filosóficas con la investigación científica, “inútil”, añade el astrónomo. Solo podemos “esperar a inventar la tecnología” o “intentar detectar un glitch en la realidad”… si no es que se corrige sin que nos demos cuenta.

Matrix

A pesar de lo “inútil” que es esta investigación, hay otros científicos que lo han intentado. Por ejemplo, Martin Savage, físico de la Universidad de Washington, condujo un estudio donde se buscaron indicios de una simulación en los rayos cósmicos. Según Savage, “cualquier simulador futuro utilizaría las mismas técnicas que utilizan los científicos actuales para ejecutar simulaciones, con las mismas limitaciones”, explica la revista científica Inside Science, “los simuladores del futuro, mapearían su universo en una red o cuadrícula matemática, que consta de puntos y líneas. Esta no sería una cuadrícula diaria, sino un ‘hipercubo’ que consta de cuatro dimensiones, tres para el espacio y una para representar puntos en el tiempo”.

Ese es el trabajo de Savage: encontrar el punto donde no todo es un continuum, sino que llegan al “final” de la simulación, verificar si el espacio es infinito o es una especie de loop que se repite dando esa sensación. De momento, sin embargo, todas sus investigaciones están encontrando espacio-tiempo continuo. Independientemente de si estos científicos logran averiguar (o no) si vivimos en una simulación, lo que queda claro es el legado cultural y científico de Matrix. Estrenada en 1999, el paper de Bostrom, que revolucionó en el campo, está inspirado por esta película. Así que ya tienes plan para esta semana: un revisionado de esta icónica saga.