Estos 4 trucos te ayudarán a dejar de preocuparte tanto

Es el modo de salir del bucle de negatividad en el que te adentras cuando estás preocupado

En muchas ocasiones, las preocupaciones te pueden traer cosas buenas, como ser más organizado, mostrar cariño a los que quieres o anticiparte a futuros infortunios. Pero otras veces, pueden ser tu peor enemigo, pueden convertirse en una obsesión que te hace perder incontables horas pensando cosas como “¿qué ocurrirá si…?” o “¿qué haré si esto no me sale bien”. Algo que no hará más que adentrarte en un bucle de negatividad que no te aportará nada, solo vetarte la posibilidad de disfrutar de todas las cosas buenas que tienes a tu alrededor. Pero no desesperes, para evitar esta posibilidad la psicóloga Beth Kurland ha resumido en Psichology Today algunas herramientas que te ayudarán a sacar las preocupaciones de tu cabeza.

Mantén la mente ocupada

Si las ralladas no te dejan en paz, una de las cosas que tienes que hacer, según Kurland, es no quedarte tirado en ese sofá en el que te quedas mirando a la nada. Elige una actividad en la que puedas participar de forma consciente para enfocar tu atención en esta y no en pensamientos como: "¿algún día le gustaré a esa chic@ o "conseguiré el trabajo de mis sueños". Es la forma de salir del círculo vicioso porque “doblar la ropa, limpiar mi casa e ir a correr me ayuda a no sentirme inmovilizado por mis propios pensamientos y sentimientos cuando son muy intensos”, cuenta la psicóloga.

Céntrate en emociones positivas

Aunque cuando estás preocupado tu mente está atestada de miedo y ansiedad, también puedes sentir otras emociones como amor, aprecio o gratitud. Así que cuando esto ocurra, aférrate estas porque, como añade Kurland, "pueden ayudarte a aliviar el dolor y el sufrimiento". No hay nada mejor que refugiarnos que el abrazo de un amigo o las caricias de tu pareja para olvidarte, aunque sea por unos instantes, de las preocupaciones.

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No te lo quedes para ti solo

Puede haber ocasiones en las que no tengas ganas de hablar de tus ralladas con nadie, pero hacer el esfuerzo vale la pena. Compartir con los demás tus inquietudes te ayudará a saber que no estás solo y, por tanto, a apaciguar tu angustia y sufrimiento. Ellos, al ser ajenos al problema, también podrán ofrecerte otra perspectiva de la situación que, quién sabe, quizás te ayude a solucionarlo.

Practica la autocompasión

Lo último que tienes que hacer es machacarte a ti mismo a base de premisas como “eres tonto por preocuparte por esto” o lanzarte reproches por estar mal. En cambio, la psicóloga asegura que lo que te puede ser útil es reconocer que estamos pasando por una situación difícil y que, por tanto, es normal que nos preocupemos. Dicho de otro modo, sabiendo que nos apoyamos a nosotros mismos sentiremos un alivio crucial para sobrellevar la preocupación. Porque, ¿si no confiamos nosotros en nuestro criterio quién lo hará?