Volver a currar no sería tan duro si no hubieras dejado el gimnasio

"El deporte produce serotonina y otras hormonas de la felicidad", explica un experto, "así que si dejamos el gimnasio, perdemos esa fuente de alegría"

Durante el año vamos construyendo una rutina. Despertarse, trabajar, comer, volver a trabajar, vida social… Y ahí entremedio, como podemos, metemos el deporte. Precisamente, muchas veces, si logramos hacerlo casi diariamente es porque le hemos encontrado un hueco muy natural en nuestra rutina (este es uno de los trucos para evitar dejar el deporte, tal y como descubrimos en los rutinarios días de la cuarentena). Pero claro, con el verano, las rutinas se difuminan y, con ellas, nuestros hábitos deportivos. No te das cuenta y ya has abandonado el gimnasio al que tanto te forzaste a ir.

Según datos que recopila S Moda, en verano “el 30% afirma llevar un ritmo de ejercicio saludable o muy saludable, frente a un 40% que no hace nada”. Vamos, que el verano es el peor enemigo de nuestros hábitos saludables, y, como demuestran diversos estudios, dejar el deporte tiene muchos efectos negativos más allá de, obviamente, ganar unos kilos (el 61% personas ganan hasta cinco kilos en verano).

El primero de los inconvenientes de cortar de lleno tu rutina deportiva por las vacaciones de verano es que eres menos feliz. “Está científicamente demostrado que la práctica de ejercicio nos produce placer. […] Se producen gran cantidad de hormonas como la adrenalina o las endorfinas, que provocan una sensación de bienestar”, añade el artículo. No hace falta un estudio para comprobarlo: seguro que después de hacer un deporte que te gusta te sientes despejadx, incluso muchísimas personas, cuando están mal, utilizan el deporte para desestresarse y mejorar su humor. Dejando el deporte pierdes esta fuente de serotonina.

Además, luego es más difícil volver a conseguir tu rutina, especialmente si no eres una persona muy deportiva. “Para una persona que apenas lleve unos meses, hacer un parón de dos semanas será como haber llegado a una cumbre de una montaña y quedarse en un estado de meseta durante otras semanas. El proceso de evolución se ve parado”, añade un entrenador consultado para el artículo.

Por otra parte, para aquellxs que llevan años entrenando, un parón de gimnasio de unas semanas por las vacaciones está bien, incluso es sano. Eso sí, este parón no debe significar reposo absoluto dejando del todo la actividad física, otro de los errores más típicos. Hacer actividades como senderismo o surf son deportes que, aunque se hagan por afición durante un rato, ayudan a no dejar del todo la actividad física y, por lo tanto, que tu cuerpo simplemente descanse del ejercicio duro, pero tampoco se sedentarice.

Por último, la dieta. Si tu parón vacacional también es de dieta y te permites “excesos” (alcohol, comidas abundantes, etc.), es fácil, ya no solo engordar, sino perder toda musculación que hayas ido consiguiendo durante el año. Vamos, que por saltarnos la dieta y no contrarrestar estas “excepciones insalubres” con un deporte que también hemos dejado de lado, estamos tirando por la borda todos los esfuerzos que hemos logrado. Y, como comentábamos antes, encima luego nos costará tanto volver a conseguir la rutina que no nos daremos cuenta y habrán llegado las navidades y, de nuevo, volveremos a caer en los mismos errores. Así que ya sabes: no dejes de hacer deporte porque, como nos ha enseñado el covid, podemos hacerlo desde casa y cualquier sitio. Las vacaciones no son excusa.

CN