Cómo conseguir la vitamina D que tu cuerpo necesita en pleno confinamiento

Esta sustancia que obtenemos a través los rayos del sol estimula nuestro sistema inmunológico y nos protege contra los virus y los resfriados comunes

¿Sabes ese gustito que sientes cuando los rayos del sol se posan sobre tu piel? De repente sientes un bienestar que se puede traducir a calma y relajación. Gracias a la acción de los rayos de sol podemos producir una vitamina muy importante para nuestro organismo: la vitamina D. Por desgracia durante este confinamiento provocado por la crisis del coronavirus para algunas personas puede ser muy complicado, casi imposible, tomar el sol y producir esta sustancia. Sin embargo, esto no debe ser un problema porque los rayos del sol no son la única fuente y la alimentación también puede ser de gran utilidad si aprendemos a elegir bien nuestra dieta de confinamiento.  

Para empezar, es vital entender que la vitamina D estimula nuestro sistema inmunológico y nos protege contra los virus, reduce el riesgo de enfermedades cardíacas y la presión arterial alta, limita el riesgo de cánceres como mama, próstata, colon y páncreas y juega un papel esencial en el mantenimiento de la función cognitiva a medida que nos hacemos más viejxs. La ingesta insuficiente de este nutriente puede disparar síntomas emocionales o empeorarlos, es decir, si no tienes la cantidad necesaria es posible que te sientas más desanimadx.

Durante esta cuarentena, como hemos comentado en otras ocasiones, es muy sano y productivo tener ciertas rutinas que no nos hagan caer en la ansiedad: mantener un horario de trabajo, saber desconectar cuando hay que hacerlo, hacer algún ejercicio dentro de casa, acceder al ocio, hablar con otras personas por llamadas...El problema ante el que nos encontramos es que la mayor parte de vitamina D proviene del contacto directo con la luz solar, es como si te cargaras de vida cuando te expones a ella de forma sana (es decir, utilizando cremas o limitando el tiempo de exposición).

Ahora bien, si no podemos tener ese contacto tan directo con la luz del sol porque no podemos, por ejemplo, salir, debemos saber que si incluimos algunos alimentos en nuestra dieta podremos reforzar la vitamina D de nuestro cuerpo. Estos son algunos de ellos:

-Marisco: gambas, ostras o langostinos.

-Pescado azul: sardinas, atún, salmón o caballa.

-Aguacate: el de origen vegetal que más rico es en vitamina D.

-Setas: alimento básico para cualquier dieta que busque reforzar esta vitamina.

-Huevos: en concreto la sustancia está en la yema y es mejor consumirlos cocidos.

-Otros alimentos: leche, zumo de naranja y cereales.

Elisa de Rojas, experta en nutrición y colaboradora de Top Doctors, explica para ABC, que "en estos momentos podemos aprovechar si tenemos balcón en casa, jardines, la posibilidad de pasear al perro, todo lo que nos haga exponernos a la luz del sol". Ella, además, recuerda que cuando un adulto se expone a una dosis mínima de radiación UV durante 24 horas produce el equivalente a ingerir entre 10.000 y 25.000 'dosis' de vitamina D en la dieta. Ahora bien, no sirve tomar el sol a través del cristal, o sea que si tienes una ventana lo mejor será que la abras: el cristal bloquearía el paso de los rayos y a su vez también la formación de vitamina D.

La recomendación ideal en cuanto a tiempo es de 15 minutos: pasar este tiempo al día tomando el sol en la parte superior del cuerpo (cara, cuello, pechos, brazos o espalda). Si consigues llevar esto a cabo con una dieta que tenga los alimentos nombrados anteriormente, empezarás a sentirte mejor.