Por qué la vacuna rusa parece más una maniobra publicitaria de Putin que una realidad

"Parece más propaganda que ciencia". La vacuna rusa del covid, que todavía no ha completado las fases previas de laboratorio, va a salir a producción. ¿Es segura?

Mientras el mundo está como loco buscando una vacuna para el covid, cualquier avance parece una buena noticia. Por ejemplo, la vacuna de Oxford que, aunque presenta muy buenos resultados preliminares, todavía está lejos de ser usada en el público. Como explicaba uno de los sujetos que está probándola, hasta antes del 2021 es muy difícil que llegue al mercado. Por eso, cuando Putin anunció que Rusia había logrado la vacuna y que iba a producirla en masa, la noticia fue recibida con incredulidad.

“¿Por qué genera recelo la supuesta vacuna rusa contra la covid?”, se pregunta El País, haciéndose eco de todas las dudas respecto al anuncio ruso. Para empezar, que se la ha acusado de no haber completado todavía todos los ensayos en humanos. “La OMS todavía considera que esa inyección experimental se encuentra en la fase 1. Las autoridades rusas aseguran que ya ha superado la fase 2”. Aun así, como afirma el virólogo Florian Krammer, ni tan siquiera la fase 2 es suficiente: “de ninguna manera me pondría una vacuna que no ha sido probada en fase 3. Nadie sabe si es segura ni si funciona”.

Ahora mismo, solo 28 vacunas experimentales de las 167 que se han creado se están probando en humanos. Las más avanzadas son la de Oxford y la de la empresa estadounidense Moderna y los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EEUU, que, a pesar de haber llegado a la fase 3, los participantes en sus estudios (que rondan los 50.000, de media), son un sujeto de pruebas muy pequeño para una vacuna que tendrá que ser aplicada a prácticamente toda la población mundial. A estas alturas de la investigación, mucho más avanzada que la rusa, consideran que no está preparada todavía para la producción en masa.

Otro de los factores que levantan sospechas de la vacuna rusa es, como añade El País, que “el desarrollo de una vacuna suele requerir unos 10 años, aunque el récord en el siglo XXI lo posee la farmacéutica estadounidense MSD, cuya inyección contra el ébola solo necesitó cinco años”, por lo que la vacuna rusa es, todavía, muy precipitada. De hecho, añaden que el anuncio parecía “más propagandístico que científico”. Es decir, una de las hipótesis es que Rusia quería, de nuevo, presumir de su tecnología. De hecho, el nombre de la vacuna, Sputnik V, tiene un nombre que recuerda a la Guerra Fría y a la carrera espacial rusa, que se usó como propaganda política contra EE. UU.

Sin embargo, el ministro de Salud ruso, Mikhail Murashko, ha defendido la vacuna asegurando que “nuestros colegas extranjeros están percibiendo las ventajas competitivas de la vacuna rusa y están intentando expresar opiniones que… no tienen ningún fundamento”. Además, informó que “las primeras dosis de la vacuna serán recibidas durante las próximas dos semanas, principalmente por médicos”, por lo que la fase 3 se investigará a la vez que se realizará al mismo tiempo que producen y distribuyen la vacuna entre su población, lo cual inquieta a la OMS, que ya ha pedido una reevaluación de la vacuna.

De momento toca esperar para ver si Rusia, finalmente, aplica la vacuna y si, a pesar de las prisas, no provoca otra pandemia como la que sucedió en 1976: “el temor a un brote de gripe porcina llevó al gobierno de los Estados Unidos a acelerar el desarrollo de vacunas e inocular a decenas de millones de estadounidenses. La temida pandemia nunca llegó, pero según algunas estimaciones, alrededor de 30 personas murieron debido a reacciones adversas a la vacuna”, explica la BBC. ¿Será la vacuna definitiva? ¿Tendremos que esperar más? ¿Saldrá antes de final de año? La única respuesta es la que llevamos oyendo desde hace meses: paciencia.