La vacuna contra el acné podría estar muy cerca según los científicos

Un nuevo estudio parece haber encontrado la solución definitiva al localizar la molécula responsable de estas erupciones cutáneas y aplicarle anticuerpos que la neutralicen

El acné y los molestos granos que produce afectan aproximadamente al 80% de los jóvenes de entre 11 y 30 años. En ocasiones de manera leve y, en muchas otras, con una crueldad desproporcionada que hunde la autoestima hasta límites insospechados para quienes tienen la suerte de no padecerlo. Por desgracia, los tratamientos médicos disponibles hasta ahora, como las sustancias limpiadoras, los antibióticos o los retinoides, no habían sido siempre efectivos para desesperación de millones de jóvenes. Por suerte, un estudio de la Universidad de California en San Diego, parece haber encontrado la clave para combatir este trastorno dermatológico.

El estudio, dirigido por el investigador Chun-Ming Huang y publicado en el Journal of Investigative Dermatology, ha descubierto que la gravedad del acné está asociada con la falta de respuesta inflamatoria del ser humano a la molécula Christie-Atkins-Munch-Petersen (CAMP), generada por la bacteria Propionibacterium Acnes, responsable de estas desagradables erupciones cutáneas. Según reza el propio estudio, "debido al enmascaramiento del antígeno, el cuerpo normalmente no puede neutralizar la molécula CAMP", pero "nuestro laboratorio ha encontrado un método para superar esto: educar al sistema inmune".

Para hacerlo será necesario aplicar tratamientos basados en inmunoterapia. Durante las investigaciones, los científicos probaron anticuerpos contra la molécula CAMP en animales y células de piel humana con resultados positivos: la toxina fue neutralizada. Datos preliminares que dan esperanza sobre la posible creación de una vacuna basada en estos anticuerpos para "curar a largo plazo la enfermedad", como desea Chun-Ming Huang. Una vacuna que, según el investigador Emmanuel Contassot, de la Universidad de Zúrich, sería más segura y efectiva que los tratamientos actuales.

No obstante, y como recuerda el propio autor del estudio, el desarrollo de esa vacuna se encuentra en una fase muy inicial. Los resultados con células humanas y con animales tienen que ser comprobados todavía en seres humanos y, lo más importante, a gran escala. Nuestra piel es un gigantesco órgano con un microbioma, una homeostasis y una autorregulación que no pueden verse alteradas así como así. Las consecuencias podrían ser peores que la enfermedad. Por eso, y de momento, la esperada vacuna contra el acné parece un bonito sueño. Pero gracias a esta investigación está un poquito más cerca de hacerse realidad.