Esto es lo que le sucede a tu cuerpo cuando tienes el virus del papiloma humano

Rodeado de mitos, mentiras o falsa información, este virus es un miedo recurrente en todas las mujeres y, por ello, se hace necesario conocerlo con detalle 

"Cáncer de útero provocado por el virus del papiloma humano. No hay síntomas. Puedes tenerlo y no saberlo". Así, de golpe. Casi a modo de telegrama. Aunque no la he escuchado directamente de un médico, esta frase me la han repetido cada vez que he contado a otra mujer que he tenido sexo a pelo. Sí, sin condón. Lo he hecho y el pánico, los remordimientos y la culpa es lo único que he recibido. Y es cierto: no está bien tener sexo sin utilizar condón y es lógico preocuparse por las infecciones de transmisión sexual (ITS). Es por ello que mi paranoia de tener el virus del papiloma humano crecía si volvía a caer en el error de follar sin preservativo. Y es que no hace falta ser diagnosticada con la terrible frase del inicio para sentir ese miedo profundo a contraer el virus. Es algo común a casi todas las mujeres que conozco (aunque el virus también afecte a lo hombres). 

Sin embargo, y a pesar del miedo que todas tenemos, también entiendo el palo que puede dar ir a hacerte una revisión. No es sencillo tumbarte con las piernas abiertas en una sala de ginecología con 18 años y que una desconocida mujer (u hombre) te toque los pechos, los apriete e inspeccione si tienes algún bulto preocupante. Tampoco es muy usual que te introduzcan un extenso bastoncillo por la vagina mientras lo hacen girar para extraer una muestra y verificar que todo está bien en ese cálido hueco. Así fue la primera vez que fui a una revisión y, por suerte, los resultados fueron buenos, no tenía nada de qué preocuparme. Pude tranquilizarme al saber que no tenía el virus del papiloma y, desde entonces, no he fallado a una sola revisión. Es por ello que me pareció de suma importancia hablar de este tema para aclararlo y para que ese terror que nace cuando conoces este virus, pueda disiparse y estar bajo control.

El nacimiento de un virus

"El cáncer de cuello de útero hace mucho tiempo era un cáncer bastante frecuente. Los ginecólogos no sabíamos por qué pasaba, solo sabíamos que las mujeres, cuantas más parejas tenían, más riesgo tenían de tener un cáncer de cuello de útero", me explica Beatriz Pérez, ginecóloga especializada en cirugía ginecológica, cirugía de la mama y esterilidad y reproducción asistida. Me recibe en su consulta, situada en el Centro de Ginecología y Reproducción Doctoras Pérez en Barcelona. Para que todo me quede muy claro coge unas hojas de papel y empieza a hablarme muy detalladamente del virus del papiloma humano, tanto de cómo surge, de cómo se trata y de hasta qué punto debemos preocuparnos.

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"El útero está forrado por dentro con una especie de capa que es como de terciopelo. A esto lo llamamos células cilíndricas. Por fuera está forrado por una capa que es como si fuera de plástico. A esto lo llamamos células planas. Llega un momento en que ese terciopelo se junta con el plástico. Esta unión no es fija, a veces puede haber más terciopelo o a veces más plástico. Esto va cambiando. En todas las zonas del cuerpo donde hay muchos cambios celulares es más fácil que se produzca un cáncer", comenta detalladamente la experta. Como hace 75 años este era uno de los cánceres más frecuentes, los ginecólogos empezaron a extraer células de esta zona de unión entre células cilíndricas y planas. 

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Los expertos empezaron a ver que un día las células de esa zona estaban sanas y otro día empezaba a inflamarse: "Cuando una célula empieza a inflamarse, en su primera fase, la llamaremos CIN I, al inflamarse un poco más la llamaremos CIN II, si se inflamaba aún más pasamos a llamarla CIN III. A partir de este punto se convierte en cáncer", explica la Doctora Pérez. Esto les hizo llegar a la conclusión de que era necesario (en aquel entonces) hacer una citología cada seis meses con el objetivo de pillar a esa célula en su etapa de inflamación, justo antes de convertirse en cáncer.

Los tipos, eso que da tanto miedo

Esa etapa previa de inflamación era una especie de precancer. Después de muchísimo tiempo de investigación dieron con lo siguiente: "desde que una célula está sana hasta que se convierte en cáncer como mínimo necesita un desarrollo de cinco años, lo normal es que sea un poco más: entre ocho y diez años. Lo que nosotros aconsejamos es que la persona se haga una revisión cada dos años, una citología cada dos años, concretamente", explica la Doctora Pérez. Con el tiempo se dieron cuenta que el único responsable de que este proceso empiece es el virus del HPV, el virus del papiloma humano. Un virus de transmisión sexual. 

Dentro de este virus hay como tres tipos de cepas (subclases del virus): 

-Cepas de alto riesgo: casi siempre son el número 16 y 18.

-Cepas de bajo riesgo: el más frecuente es el número 6.

-Cepas que dan condilomas: son unas verrugas genitales que no dan cáncer pero son muy complicadas de curar porque hay que quemarlas y, aún así, pueden volver a salir.

La cepa de alto riesgo, la número 18 exactamente fue la que le detectaron a Julia (nombre falso para preservar el anonimato). Julia tiene 30 años actualmente pero la primera vez que recibió información sobre el papiloma fue a los 23: "Lo llamaron 'alteración celular'. Hablé con un amigo, que me dijo que eso era claramente papiloma. Había oído hablar de él, más en clave de broma que otra cosa. La cosa se quedó ahí y, dos años después, en Inglaterra lo detectaron y me realizaron una colposcopia (una exploración del cuello uterino). Me dijeron entonces que la cepa era la número 18, una de las malignas y que necesitaba seguimiento. Estaba en un estado bastante inconsciente, como a quien le detectan una dolencia que no duele, que desconoce su origen y sus consecuencias. Así que así seguí", explica la joven.

La historia no quedó ahí. "Seis años después, tras comprobar aliviada que en una citología los daños aparecían como mínimos, indicando que la lesión había disminuido, me realizaron una colposcopia en el Hospital Clínico de Madrid y me dijeron que no, que eso había salido porque las citologías son imprecisas y que, por el contrario, por primera vez en tanto tiempo, el virus había saltado de CIN I (que solo precisa revisión rutinaria) a CIN III, que necesitaba volver a Madrid a que me realizaran una biopsia, a que me operaran para extirpar eso que podía convertirse en cáncer". Julia tuvo que someterse a una operación que, como explica, fue "rápida y poco pesada".

No es lo que le sucedió a Marta (nombre falso para preservar el anonimato). Marta tiene 36 años y siempre ha tenido problemas de quistes en los ovarios, algo que le ha hecho tener periodos de regla más largos o abundantes, los cuales generan dolores fuertes en esta zona. "En una visita que tuve en urgencias me mandaron a hacer una analítica y al volver me dijeron que todo estaba bien pero que tenía el virus del papiloma, el 16 y el 45. Me dijeron que no me preocupara porque eso era muy normal. Luego lo busqué por Internet y me di cuenta que los tipos que yo tenía eran los más peligrosos. Los que producen el cáncer. Salí llorando. No pude dormir, me pasé así una semana", explica mientras recuerda.

¿Me voy a morir? No

El susto y el miedo es algo que acompaña a gran parte de las mujeres que buscan información en Internet sobre el virus del papiloma. Todos los datos que existen parece que derivan en cáncer y en la imposibilidad futura de ser madre. No solo eso: hay tan poca información entre los jóvenes y los adultos que, cuando se habla de ello, siempre es a través de la emergencia, de la alarma, del terror. Hay que intentar mantener la calma. Vamos a ver por qué.

"El virus del papiloma es la primera enfermedad de transmisión sexual, por excelencia y con diferencia frente a las otras. Esto es el pan nuestro de cada día, cada semana operamos a alguien. La operación consiste en quitar solamente un trocito, una esquina del cuello del útero. Hace 30 años que soy ginecóloga y solamente he tenido dos ocasiones de cáncer de útero y ambas fueron en mujeres mayores que jamás se habían hecho una revisión", explica la Doctora Pérez. Todos los casos que existen se pillan con tiempo porque las mujeres están concienciadas en hacerse revisiones y basta con hacerte una citología cada dos años. 

Ahora bien, hay que saber algo de suma importancia y que la experta no para de repetir durante toda la entrevista: "Esto se evita solo y únicamente con el uso del preservativo. Las personas piensan que te contagia a través del semen y no, te contagia el roce. El semen también lo hace pero en primer lugar es el roce. Con esto del virus del papiloma ¿qué es lo que sucede? Que hay muchísimo miedo pero al final no existe o no se llega al cáncer de cuello de útero porque las jóvenes se miran y se hacen citologías a menudo".

Hay vacuna de pago

La vacuna que existe para el papiloma haría desaparecer, en primer lugar, a los números 16, el 18, el 6, el 11 y otros más de alto riesgo. "Si tú te infectas con un virus de alto riesgo tienes un 80% de posibilidades de que acabe en un cáncer y un 20% de curarte sola. Si te infectas con un virus de bajo riesgo tienes un 20% de que acabe en cáncer y un 80% de curarte sola. Si tienes un tipo de virus no quiere decir que no tengas nada más, puedes tener tanto uno de alto riesgo, uno de bajo y unas verrugas, todo junto", declara la Doctora Pérez.

Todas las jóvenes que, en la actualidad, tienen hasta 23 años están vacunadas. En principio las vacunan en el colegio. Se puede vacunar cualquier hombre y cualquier mujer a cualquier edad, tenga o no tenga el virus. Es más, hay países que han erradicado el virus solo y únicamente gracias a la vacuna. El problema en España con la vacuna es el dinero, solo entra por seguridad social si tienes una enfermedad. El coste es de 172 euros cada dosis. Con dos dosis es suficiente pero en teoría lo ideal son tres dosis. La segunda dosis se da a los dos meses de la primera y la tercera a los seis meses. Las únicas formas de hacerle frente al papiloma es a través de la operación o de la vacuna, actualmente no hay otro remedio. 

¿Qué hacer? Si tienes dudas pregunta a tu médico, no busques nada en Internet. Tampoco cuentes cosas que has oído por ahí ya que pueden generar miedo a otras personas. Si nunca te has hecho una revisión y ya has tenido relaciones sexuales, es buen momento para hacértela. Y por encima de todas las cosas y sobre todo: utiliza siempre preservativo. SIEMPRE.