Sentarte recto en la silla no es tan bueno como crees

"Siéntate bien", es la frase que más has escuchado desde que tienes uso de razón en casa y la escuela, pero no tenía ningún fundamento científico

El año 1884 representó un auténtico punto de inflexión para nuestras espaldas. Fue entonces cuando nació, de la mano de un popular ortopeda alemán apellidado Staffel, la extendida idea de que debemos sentarnos en una posición completamente recta en la que nuestro tren inferior y nuestro tren superior generen un ángulo perfecto de noventa grados. De hecho, el propio Staffel puso en práctica sus teorías acerca de cuál es la mejor postura de sedestación y diseñó prototipos de sillas más bajas, sin inclinación y con apoyo lumbar. Prácticamente todas las sillas desde entonces han calcado su propuesta. Y resulta que es un error.

En palabras de Martín Eusebio Barra López, investigador del Departamento de Fisioterapia de la Universitat de Catalunya, en el medio The Conversation, "resulta sorprendente que nos hayan vendido la posición erguida como la que protege la salud de nuestra columna mientras estamos sentados, cuando no hay evidencia científica que lo demuestre". Es más,según una investigación de 2006 de la Sociedad Radiológica de Norteamérica, esta supuesta postura canónica podría ser responsable de buena parte de los dolores que sufrimos en la espalda. En otras palabras: provocaría aquello que supuestamente ayuda a evitar.

Lógicamente, uno de los principales problemas de la sedestación humana contemporánea tiene que ver con una cantidad inusitada de horas ejerciéndola. Al igual que muchos otros animales, las personas disponemos de recursos naturales para adoptar posturas de descanso pero en la sociedad actual pasamos demasiado tiempo sentados. Cuando estudiamos para la universidad. Cuando trabajamos. E incluso cuando hacemos actividades de ocio como engancharnos a Netflix, pasarnos un rato por Twitch o jugar a la Playstation 5. No estamos diseñados estructuralmente para vivir sentados. Pero más allá del tiempo, la postura importa.

Y, desde luego, debemos olvidarnos de la antinatural postura recomendada desde los tiempos de Staffel. Con estudios científicos en la mano, Barra recomienda entregarse a las posturas que nacen espontáneamente en nuestro cuerpo cuando nos sentamos. "Por ejemplo, reclinando el respaldo hacia atrás o sentándonos en el borde del asiento con las rodillas flexionadas por debajo del nivel de las caderas", ya que así "se incrementa el ángulo entre el tronco y los muslos". Según este especialista, de esa manera la musculatura se relaja y disminuye la presión que soportan nuestros discos intervertebrales".

Es irónico, ¿no? Toda la vida escuchando a nuestros padres y nuestros profesores aquello de "siéntate bien" cuando en realidad estaban jodiéndonos la espalda. Y, más allá de las demostraciones científicas, la realidad es que era una verdad que podía intuirse. Al fin y al cabo, y como subraya Barra, "a pesar de las incontables recomendaciones sobre sentarse erguido, la gran mayoría de las personas somos incapaces de mantener esa posición". Así que siéntate libremente y varía la postura cuanto necesites. El teletrabajo tiene muchos inconvenientes, pero también la ventaja de que nadie nos ve. Espontaneidad y descanso. Las claves.