Sedentarismo de gimnasio o por qué no consigues ponerte en forma

Está súper bien acudir regularmente al gimnasio pero debe compensarse con tener una vida diaria activa

La realidad es una locura: unas 3,2 millones de personas mueren cada año debido al sedentarismo, así lo asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS). Depende el momento del año decides darlo todo en el gimnasio, te apuntas, acudes regularmente y hasta te haces una serie de comidas diarias que apoyan tu actividad. Esto es genial pero todxs sabemos que no es muy sencillo mantener una constancia plena. La cuestión, además, es que para estar en forma no solo hace falta hacer ejercicio regularmente. Es más, la clave que relaciona el deporte con la salud no está exclusivamente en ir al gimnasio de vez en cuando sino en la actividad que haces diariamente. El sedentarismo de gimnasio es el que engloba a esas personas que, aunque van regularmente al gym, luego se pasan el resto del día sentadxs o tumbadxs en el sofá.

Para estar en forma no solo hay que comer sano, descansar y hacer ejercicio, también hace falta tener una rutina, dentro de lo que cabe, activa. La OMS no solo apoya y recomienda practicar deporte sino también reducir el sedentarismo. Está claro que cuando acudimos a algún centro deportivo vamos combinando ejercicios de cardio y otros de fuerza pero debemos reducir el sedentarismo haciendo algunas cosas de intensidad ligera. Esto incluiría, por ejemplo, ir caminando a los sitios, moverse en bicicleta o realizar otros ejercicios en casa como estiramientos. Lo que sucede es que si te pasas ocho horas sentadx en una oficina no se puede compensar con una o dos sesiones semanales de ejercicio en el gimnasio.

El deporte y la reducción del sedentarismo no solo aporta beneficios físicos, sino también es bueno para el anti envejecimiento, para mayor y mejor descanso, es bueno para la salud mental, mejora el estilo de vida y hasta mejoramos cognitivamente. A partir de aquí debemos saber que también nos influye la alimentación, el sueño y cómo gestionamos el estrés que sufrimos por el trabajo, por los estudios o por el ajetreo de la vida en sí. Así que la base para ponerse en forma no es el gimnasio y el tiempo que pasas en él sino también tu día a día. Esta podría ser la respuesta de por qué, aunque acudes al gimnasio de forma habitual, no das con los resultados que esperas.

La cuestión es: ¿cómo podemos reducir el sedentarismo? Puedes integrar el movimiento físico del trabajo, coger algunos minutos y hacer algunos movimientos sencillos, puedes también (durante tus actividades recreativas) incluir ejercicios e incluso hacerlo durante las tareas domésticas. Una vez que lo vayas realizando será más sencillo construir una rutina más saludable. Hay un dato que puede resultarte interesante conocer: un minuto de actividad vigorosa da los mismos beneficios para nuestra salud que dos minutos de actividad moderada. Está genial que vayas al gimnasio pero recuerda levantarte de la silla y mover ese cuerpo para mejorar tu salud y estar realmente en forma.