Una rutina saludable para cuando ya llevas 15 días de propósitos incumplidos

Pasamos del “No pasa nada, son fiestas y hay que disfrutarlas” al “Madre mía esto no puede ser, tengo que ponerme las pilas”

Las fiestas son siempre épocas de excesos: ya sea en Navidades o vacaciones de cualquier tipo, el exceso de comida, de reuniones familiares y amistades y de consumismo es innecesario. Y las post fiestas no se quedan atrás: exceso de nuevos propósitos, exceso de dietas y ejercicio, exceso de culpa... en este sentido, las dos primeras semanas de enero, probablemente sean los 15 días más contradictorios del año. Y es que, seamos sinceras, pasamos del “No pasa nada, son fiestas y hay que disfrutarlas” al “Madre mía esto no puede ser, tengo que ponerme las pilas”.

¿Alguna vez te has parado a pensar en todo el estrés que nos generan estas fiestas? Si esperabas leer un artículo sobre la mejor manera de perder esos kilos “de más”, siento desilusionarte. Pero igual, si sigues leyendo, descubrirás una manera de dejar de preocuparte por eso. 

Vivimos en una sociedad capitalista donde nos envuelve el consumismo, eso ya lo sabemos. Pero lo tenemos tan integrado, que la mayoría de veces ni nos damos cuenta hasta qué nivel domina nuestras vidas. Y las fiestas navideñas son un claro ejemplo de ello. Meses antes de las fiestas los supermercados ya están llenos de turrones, polvorones, calendarios de adviento, y todo tipo de procesados dudosamente saludables. Por no hablar de la presión social de tener que hacer regalos, independientemente de si tienes idea de qué regalar o no. Lo importante es gastar. El mensaje social es: "gasta y come". Come, come, COME.

Eso sí, 15 días después, Año Nuevo ¡Vida Nueva! Llegan los nuevos propósitos “Este año lo voy a conseguir” y ¿cuál es el mensaje social? “Gasta y ADELGAZA”. Gasta en dietas milagro, tés detox y fórmulas restrictivas e hiperexigentes. Empieza a entrenar, sal a correr, haz cardio, ¡El cardio quema muchas calorías! ¿Por qué? Porque durante las fiestas te portaste mal, comiste demasiado, no tuviste fuerza de voluntad y ahora hay que COMPENSAR. ¡Cuánto daño nos hace la culpa! Y cuán útil es para que sigas gastando.

Y aquí nos encontramos, leyendo artículos sobre la mejor manera de “compensar” los excesos navideños. Pues bien, voy a decirte lo que no quieres leer, y es que este año, tampoco lo vas a conseguir. Y no porque no tengas la fuerza de voluntad para hacerlo, sino porque el sistema está diseñado para que no lo consigas, porque si lo hicieras, dejarías de consumir. La única solución es salir de esa espiral en la que caemos, así que te propongo algo revolucionario: encuentra tu equilibrio. 

Cambia tu enfoque. Deja de preocuparte tanto por el número de la báscula (de hecho, ¡tírala a la basura! Será un paso más hacia tu felicidad) y focaliza en construir nuevos hábitos que te hagan sentir bien. 

Hace tiempo leí un gran libro Brain over binge de Kathryn Hansen, donde explica que en realidad los hábitos no son tanto una cuestión de voluntad, sino unos procesos químicos del cerebro. Al repetir una acción varias veces, nuestro cerebro (que siempre busca la mejor manera de sobrevivir) lo detecta como algo vital y genera unas conexiones neuronales para que esa acción pase a ser algo automático en nosotras, y podamos seguir realizándola con el menor esfuerzo posible. En el caso del libro, Kathryn habla de adicciones, ya que obviamente nuestro cerebro no distingue entre hábitos saludables o no, y es ahí donde entran nuestras elecciones. Pero saber que nuestro cerebro está de nuestra parte a la hora de crear nuevos hábitos, es un punto a favor.

Te dejo una lista de nuevos propósitos, para que revises esa lista de Año Nuevo y le des un nuevo enfoque, más real, más sostenible:

  • Deja de centrarte en comer menos y céntrate en comer MEJOR.
  • Deja de centrarte en entrenar para perder peso o para conseguir “ese cuerpo” y céntrate en entrenar y moverte por salud, para sentirte más ÁGIL, más FUERTE, más VIVA.
  • Deja de centrarte en que tu cuerpo cumpla un estereotipo social y céntrate en que tu cuerpo sea FUNCIONAL.
  • Deja de centrarte en cuántas calorías quemas haciendo ejercicio y céntrate en DISFRUTAR mientras lo haces.

Y, sobre todo, busca CONSTANCIA. Lo mejor de crear buenos hábitos es que, una vez los tienes, es muy difícil que se vayan. Somos animales de costumbres, dicen. Por eso, si focalizas tu energía de Nuevo Año en cambiar tus hábitos a mejor y, sobre todo, en cambiar tu enfoque del “para qué”, encontrarás un equilibrio que ningunas fiestas podrán quitarte.

Para cuando lleguen las próximas, seguirás comiendo bien, seguirás moviéndote igual, no porque debes, sino porque quieres. Y lo más importante, tendrás la tranquilidad de saber que, si te “excedes” unos días, a la que vuelvas a la normalidad de tu día a día tu cuerpo también lo hará, libre de culpa.