Ni pecado ni adicción, mastubarse es salud y te explicamos por qué

Es el verdadero camino hacia la sexualidad plena y tienen innumerables efectos terapéuticos

Desde que siglos atrás las religiones condenaran el suculento acto de la masturbación, encarcelándolo bajo las fieras murallas del concepto de pecado, quedó teñido de un aura de vergüenza que aún no hemos terminado de quitarnos de encima. Especialmente las mujeres, cuyo disfrute sexual ha sido frustrado y penalizado hasta el infinito por la sociedad. Salidas, ninfómanas, pajilleros... Quienes son descubiertos masturbándose se convierten en objeto de burla o censura, pero saber hacerse gozar a uno mismo es el sostén de una sexualidad plena y, además, tiene innumerables efectos terapéuticos.

Así lo recoge el periodista especializado en sexualidad Michael Castleman en un artículo para Psychology Today. Como explica este autor, y pese a todos los tabús que todavía pesan sobre la masturbación, es con diferencia la variedad de sexo más practicada del planeta. El onanismo prevalece. Los dildos, vibradores y anillos para el pene se multiplican y eso es una gran noticia porque significa que el bienestar también se está multiplicando. ¿De qué manera? Castleman enumera los siguientes beneficios de la masturbación para la salud mental y física de quienes se entregan a ella:

1. Autoconciencia sexual. Hay un episodio de Sex Education donde Otis, improvisado sexólogo, le explica a una de sus "pacientes" que no podrá disfrutar en la cama con los hombres si nunca se ha masturbado y descubierto cómo le gustan las cosas. Eso, que puede parecer anecdótico, es esencial. Ya lo dice Castleman: "La masturbación es la forma en que exploramos la gama completa de nuestra capacidad de respuesta sexual". Es nuestro patio de juegos.

2. Antiestrés. Depender de una sustancia o estímulo concreto para gestionar tus emociones es un error de primero de desarrollo personal. Del mismo modo que el deporte es una herramienta muy útil para relacionarte de una forma más saludable con las preocupaciones o el estrés, por las hormonas que libera, también lo es la masturbación. En ella liberamos tanto dopamina como endorfinas, hormonas que nos predisponen hacia un mejor humor.

3. Contra la anaorgasmia. Alcanzar el orgasmo teniendo sexo con otras personas no es tan fácil como nos muestran las películas. A muchos, y especialmente a muchas, les cuesta mucho más trabajo palpar ese clímax tan jugoso. Por eso, dice Castleman, debemos masturbarnos más. Porque "el orgasmo se aprende y el profesor es la masturbación". Y si lo haces frente a una pareja sexual, supercombo educativo.

4. Contra la eyaculación precoz. Lo que servía para el punto anterior sigue sirviendo aquí: la masturbación nos enseña y nos ayuda a tener una sexualidad más satisfactoria. El problema, apunta el investigador, es que "muchos hombres se entrenan inadvertidamente para eyacular rápidamente". El porno y el orgasmocentrismo tienen la culpa. Pero "masturbándose hasta justo antes del punto de no retorno, retrociendo y repitiendo los hombres pueden durar todo el tiempo que deseen".

5. Revelación. Eso que hablábamos antes, lo de masturbarse frente a la pareja, tiene un alto componente de honestidad . Es un desnudo integral: físico, emocional y comportamental. Está viendo cómo eres y qué haces cuando nadie te ve, en la soledad de tu habotación. Y esa revelación, explica Castleman, mejora la intimidad de la relación. De hecho, apunta Castleman, "muchas parejas se masturban la una a la otra porque dicen que eso los acerca". Así que acercaos. Masturbaos. Y fuera tabús para siempre.