Por qué es tan malo para tu salud irte a dormir enfadada o preocupada

Esto no solo tiene como resultado un mal descanso sino que, a la larga, podría dejarte una marca que afecte a tu forma de pensar

Tienes un cansancio espectacular que hace que tus párpados caigan. Deseas llegar a la cama para descansar durante muchas horas en un plácido sueño. Antes de que llegue ese instante, te pones a charlar con tu pareja y, sin saber cómo ni por qué, empezáis a discutir. Es una tontería pero entráis en debate. Los minutos de conflicto no pueden seguir extendiéndose porque ambxs tenéis que descansar y habéis decidido zanjarlo sin arreglo. Te das la vuelta y tu cansancio ha desaparecido, tienes los ojos abiertos como platos. Una noche más a dormir enfadadx.

Irse a dormir de mal humor es tan malo como irse a dormir con alguna preocupación. Quizás esto te haya sucedido más que lo anterior. Tenemos la mala costumbre de pensar que, una vez que nos vayamos a dormir, a la mañana siguiente todo se habrá difuminado. Sin embargo, al día siguiente, los problemas y las preocupaciones siguen estando presentes en nuestra cabeza. No solo sucede esto sino que, seguramente, el descanso no ha sido el debido. Cuerpo y mente agotada es lo que nos espera todo el día después, con lo cual no será posible siquiera pensar con claridad.

“Hay nuevos estudios que indican que incluso logrando descansar unas horas, acostarse con el peso de las emociones negativas afecta a nuestro cerebro”, explican desde La Mente es Maravillosa. Lo que sucede es que te pierde una buena parte de nuestro potencial cognitivo: “procesos como la memoria, la capacidad reflexiva, la creatividad y esa calma interna con la cual afrontar los problemas de manera más activa y proactiva se reduce”, comenta la misma web. No es sencillo irnos a dormir con la mente despejada, el momento que vivimos en la actualidad tampoco juega a nuestro favor para ello. Sin embargo debemos hacer todo lo posible por conseguirlo porque conciliar el descanso puede ayudarnos a hacer un reseteo que sea bueno para nuestra salud.

El estado emocional negativo no solo dificulta que podamos conciliar un sueño reparador sino que, a la larga, tiene un impacto en nuestro cerebro. Lo primero que hay que hacer es gestionar esas emociones y el momento de irse a dormir no es el tiempo que hay que invertir en ello. Debemos saber que cuando nos metemos en la cama esas emociones deben estar controladas. “El efecto de dormir con una carga elevada de ira, de angustia y estrés, altera diversas áreas cerebrales. Ahora bien, se trata de un efecto acumulativo”, explican desde la web.

Para poder tener un buen descanso y que estos malestares no se acumulen hay que intentar solventar los problemas durante el día y con calma. Todo lo que vayas a dejar para más tarde no siempre se resuelve sino que puede incluso volverse más complicado y pesado. Para otro tipo de preocupaciones como las que traemos desde el trabajo una buena lectura antes de irnos a dormir puede ayudarnos a desviar el malestar, así como también escuchar algún podcast o audiolibro.