Las 7 peores cosas que puedes soltarle a tu pareja en una discusión según los psicólogos

Todos discutimos, pero está en tu mano hacerlo de tal forma que el otro salga herido o con argumentos constructivos

La pareja perfecta que nunca discute no existe. Es inevitable tener algún encontronazo en un momento u otro. Y cuando llegue la discusión, puedes hacerlo de forma adulta o ponerte a la defensiva e ir soltando cosas que luego no puedas retirar, dándole una estocada de muerte a la confianza de tu pareja. El portal Bustle ha hablado con varios psicológos para descubrir cuáles son las cosas que nunca deberías decir a tu pareja en medio del calor de la discusión. Estas son las siete más importantes.

1. Echarle en cara todo lo que te ha hecho enfadar durante la relación

Es decir, no traigas cosas del pasado y las metas en una discusión donde no tenga nada que ver, porque al final acabaréis discutiendo con agresividad y sin ningún objetivo concreto. Al final, será un encontronazo tóxico incapaz de resolverse y superarlo en pareja.

2. Dudar de su amor por ti

Incluso en una discusión, sois pareja y os queréis. El amor no disminuye porque estéis en medio de una pelea. Por eso, decirle “todavía me quieres”, hace que la discusión sea peor, porque el otro lo percibirá como un chantaje emocional. Explica Jonathan Bennett, terapeuta de parejas, que si algo resolverá la discusión es el amor que el uno siente por el otro. Como os queréis, intentaréis solucionar los problemas. Poner en duda vuestro vínculo emocional es, simplemente, no saber discutir de forma sana.

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3. Utilizar palabras como “siempre” o “nunca”

Los absolutismos —“nunca limpias la casa” o “siempre estás haciendo el vago”— te restan credibilidad y probablemente pondrán a tu pareja a la defensiva porque, como probablemente no es verdad que nunca haya hecho nada, se sentirá poco valorada y la discusión pasará de constructiva a tóxica.

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4. Argumentos que te ayuden a “ganar” la discusión

El objetivo de pelearse nunca es ganar una discusión. No hace falta tener la perfecta respuesta que te vaya a dejar en buen lugar y a joder al otro. ¿Acaso no os queréis? No deberías tener ningún tipo de interés en ganar, solo deberías querer resolver los problemas que han llevado a la discusión. “Lo importante es escucharos”, explica el psicólogo Joshua Klapow.

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5. Decirle que “tiene” que hacer algo

“Tendrías que cambiar esto”, “tendrías que empezar a limpiar más”, “tendrías que ser más empático”. Aunque tengas razón, señalarle los defectos y decirle que tiene que corregirlos es muy agresivo. Estás poniéndote en superioridad moral y probablemente el otro empiece también a sacarte tus propios fallos –ya que todos tenemos y nadie es perfecto-. Si quieres que cambie algo, sugiéreselo. “Creo que si haces este cambio podría tener menos estrés y ser más tolerante”, por ejemplo. Destacas un error suyo pero también uno tuyo.

6. Darle un ultimátum o decirle que le pondrás los cuernos

Ambos casos son negativos. Es lanzarle a tu pareja un mensaje agresivo, una amenaza. Darle un ultimátum es peligroso porque, como explica Kaplow, “solo se deben hacer cuando seas capaz de cumplirlo, y siempre son el último recurso”.

The end of the fucking world

Por otra parte, asegurarle que le vas a engañar es muy nocivo, por motivos obvios. Como apunta Raffi Bilek, “amenazar con unos cuernos desestabiliza la relación y le hace mucho daño a la confianza que tu pareja tiene en ti”.

7. Quedarse en completo silencio

Cerrarse en banda y no querer seguir discutiendo cuando estás en el momento más ardiente de la discusión le dice a tu pareja que te la suda todo. Aunque es lógico no querer seguir discutiendo y apartarte y retomarlo cuando esté un poco más fría la pelea, no puedes simplemente callarte e irte de la discusión. Deberías decirle que necesitas descansar y reflexionar para que no se enquiste ni vuelva tóxico vuestro problema.

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En resumen, las claves son ser una persona madura que tenga en cuenta al otro. No le amenaces, no le eches en cara todo, no le obligues a hacer y siempre dale motivos del por qué actúas de una forma u otra. Dialogando y siendo empático podréis resolver muchos problemas y salir con una relación todavía más reforzada.