El infierno que viven las personas alérgicas en plena pandemia

El uso de la mascarilla puede aumentar el picor en nariz y ojos, ya que el polen que está en el aire puede quedarse en el mismo filtro 

30 segundos, un estornudo. 30 segundos, segundo estornudo. 30 segundos, tercer estornudo. Y así, sin parar, durante toda la mañana. Si tienes alergia y estás en un sitio donde es plena primavera, sabes a lo que nos referimos. El polen se desprende de las plantas y pasea a sus anchas por el aire. La alergia afecta a más de ocho millones de españoles y el uso de una mascarilla más básica puede aumentar los síntomas de quienes la padecen: ojos llorosos, picor en la garganta o congestión nasal, son algunos de ellos. Ahora bien, también existen mascarillas que pueden reducir estos síntomas, son aquellas que llevan un filtro anti-alérgenos.

“El polen de las gramíneas y del olivo se extiende generalmente hasta finales de junio o principios de julio, por lo que las personas alérgicas seguirán teniendo afectación hasta la llegada de la llamada ‘nueva normalidad’”, explica el Doctor David Baquero, miembro de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) para una entrevista a EFE. Además, la polinización de estas plantas será más intensa que en 2019 y lxs alérgicxs se han expuesto de forma brusca al polen desde principios de mayo, con la permisión de dar paseos o hacer deporte. Después de mes y medio de confinamiento, una salida poco progresiva hace que los síntomas aumenten. Esta medida sumada al descenso de la contaminación en el aire hace que el escenario de las calles sea un campo de minas para personas alérgicas.

El uso de las mascarillas, si no son las adecuadas, pueden empeorar la situación ya que el polen se queda adherido al filtro. Es por ello que el Doctor Baquero recomienda las llamadas “FFP2 o FFP3, las cuales cubren boca y nariz filtrando el aire que se inhala y reteniendo las partículas que se encuentran en el aire”. En concreto, explica, “se reduce hasta un 80% de las partículas de pólenes y polvo en aire inhalado”. La situación provocada por el coronavirus ha alertado a muchos alergólogos ya que se encuentran con pacientes que pueden llegar a confundir los síntomas de la alergia y se asustan pensando que se han contagiado de COVID-19. “Uno de los síntomas que los diferencia es la fiebre. La alergia al polen no suele cursar con fiebre casi nunca, salvo que se lleven muchos días sin tratamiento y se complique con una sinusitis aguda”, explica Baquero.

Entonces, ¿qué hacer si no dispones de este tipo de mascarillas? Hay algunos remedios más caseros de los que se puede hacer uso. Para el goteo nasal y los estornudos, dos de los síntomas principales, es muy importante mantener esta zona limpia constantemente, para ello se recomienda lavarse la nariz con solución salina o agua fresca. Si esta zona ya está taponada es recomendable hacer inhalaciones de vapor. Se pueden realizar hirviendo eucalipto: una vez hervido cubres tu cabeza junto al recipiente con una toalla y realizas inhalaciones durante unos minutos. Esta medida ablandará la mucosa y mejorará la situación.

Para los picores en ojos, por ejemplo, se puede hacer algo parecido. Hay que hervir en agua una cucharada de semillas de lino, colar la mezcla y luego mojar un paño con la solución cuando esté tibia. Ese paño se puede colocar sobre los ojos en una posición horizontal. Es efectivo si lo haces antes de ir a acostarte, algunas de las cualidades que tiene el lino es que es antiinflamatorio y reduce el enrojecimiento. En cuanto a los picores de garganta es muy útil mantenerla bien hidratada, hacer uso de pastillas que calmen la irritación y evitar interiores donde la temperatura sobrepase los 20 grados, ya que pueden hacer que la garganta se reseque aún más.