Los helados con óxido de etileno y la importancia de saber lo que consumes

Aunque se ha hecho famoso por aparecer en helados, el óxido de etileno también puede estar en galletas, panes, hamburguesas o hummus, entre otros

El óxido de etileno es una sustancia con consecuencias muy negativas para el ser humano. Además de dañar el ADN, es cancerígeno y mutagénico y puede provocar tanto leucemia como linfoma. Precisamente por esto su utilización en la producción alimentaria está prohibida en toda la Unión Europea desde el año 1981. Pero hay un problema: la globalización produce que muchos de los alimentos que consumimos en Europa vengan de regiones del mundo donde el óxido de etileno puede usarse como pesticida. Y, por desgracia y pese a los controles, son muchos los productos con óxido etileno que se han colado en nuestro país. Ahora que esto ha salido a la luz es de urgencia que nos acostumbremos a mirar qué sustancias tienen los alimentos que ingerimos diariamente.

¿Pero cómo exactamente? La primera alerta europea provino de Bélgica en agosto del 2020. Allí hallaron, en semillas de sésamo importadas desde India, altas concentraciones de óxido etileno bajo la denominación de aditivo E410. Aunque no era el único estado miembro perjudicado: las mismas semillas se encontraban a lo largo y ancho de otros 24 países de la Unión Europea. Las autoridades empezaron a investigar y, hace apenas un mes, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición alertó de la presencia del mismo ingrediente en muchos otros productos. Siempre bajo esa denominación de aditivo E410.

Deshacerse del alimento

El problema era ya innegable y la Comisión Europea, tras reunirse con los Estados miembros, ha declarado todos los productos que tengan óxido etileno como inseguros y no aptos para el consumo. Y va en serio: hay que deshacerse de cualquier alimento que posea esta sustancia cancerígena, preferiblemente a través de la devolución. Después de todo, y según palabras de la propia comisión recogidas por Business Insider, "no se puede definir un nivel seguro de exposición para la población, y, por lo tanto, cualquier nivel al que puedan estar expuestos los y las consumidoras presenta un riesgo potencial".

En concreto, podemos encontrar este aditivo tan peligroso en los helados especialmente, pero "también en panes, galletas, hamburguesas, quesos, hummus, platos preparados, caramelos, tés y cafés", tal como apuntan desde La Vanguardia. En cuanto a las semillas de sésamo, el producto que provocó la alarma en los primeros compases de esta crisis, la Unión Europea establece una concentración máxima de 0,05 miligramo por kilogramo de semilla, prácticamente nada. Y, sin embargo, las remesas interceptadas por Bélgica tenían nada más y nada menos que 186 miligramos: 3.700 veces la concentración permitida.

Además, existen otras materias primas en las que las autoridades sanitarias han encontrado óxido etileno en cantidades superiores a las permitidas, siendo estas en la mayoría de ocasiones cero: pimienta negra, polvo de espirulina ecológica, cúrcuma, jengibre molido, semilla de psyllium, linaza orgánica, café verde orgánico, harina de trigo sarraceno, algarroba y goma guar, también conocida como aditivo E412. Si bien consumir la sustancia no produce enfermedades directamente, "incrementa a largo plazo las probabilidades de sufrirla", según aseguran desde Business Insider. Es hora de echar una ojeada a la despensa y a la nevera.