¿Hacer ejercicio mejora nuestro intelecto?

Se ha comprobado en ratones que hacer deporte mejora el estado de nuestra función cerebral

¿Te imaginas que en la sangre de un deportista hubiera algún elemento capaz de reforzar la capacidad intelectual? ¿O que una proteína que crezca cuando hacemos ejercicio contribuya a frenar los síntomas de enfermedades como el Alzheimer y otros trastornos de la memoria y de la capacidad de aprender? Pues según recoge un artículo del prestigioso periódico The New York Times, estas prometedoras perspectivas podrían ser reales. De momento, se plantearon en un estudio e investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford inyectaron a ratones sangre de otros ratones que corrían muchos kilómetros en la rueda. Han descubierto que después de haberles inyectado sangre, los sedentarios obtenían mejores resultados en las pruebas que les hicieron de aprendizaje y memoria.

La investigación, cuyos resultados se publicaron en la revista especializada Nature, también detectó que la inflamación cerebral (que se relaciona con la enfermedad del Alzheimer) bajó en los ratones sedentarios después de recibir la sangre de sus compañeros deportistas. A pesar de que los resultados científicos obtenidos con ratones no siempre se reproducen en humanos, los expertos aseguran que este estudio no hace nada más que corroborar otras investigaciones que ya apuntaban en esta dirección. Por este motivo, los especialistas ya apuntan que estas proteínas generadas por la práctica del deporte podrían ser la base de posibles tratamientos.

En la única parte del estudio que se ha podido trabajar con humanos, se ha descubierto que veinte militares veteranos que sufrían un deterioro cognitivo leve y que habían participado en un programa de ejercicios de seis meses (consistía en hacer ejercicios cardiovasculares y con pesos tres veces por semana) han experimentado mejoras en su función cognitiva. Los veteranos sacaron mejores resultados en los test de memoria de palabras y de historias que antes de que empezaran el programa de ejercicios semanales.

El elemento clave es si las proteínas que se acumulan haciendo ejercicio se pueden transferir entre humanos, ya que, como remarcan los expertos, hay muchas personas que sufren deterioro cognitivo que también sufre limitaciones físicas para practicar deporte.

Rudolph Tanzi, un investigador reconocido que no forma parte del equipo de científicos de la Universidad de Stanford que hizo el estudio, considera que, sean cuales sean los resultados, más esperanzadores o menos, lo más seguro es que al final no se desarrolle un medicamento que consista en la transfusión de sangre. El experto subraya que lo más eficaz sería desarrollar un tratamiento y, para conseguir eso, aún se tienen que hacer muchos estudios e investigaciones.