Por qué las famosas se están gastando una millonada en spas vaginales

Rejuvenecerse la vulva, 400 euros. Una labioplastia, entre 1.500 y 3.500. Un disparo orgásmico, 800. Estos son los precios para conseguir una "vagina sana y bonita"

Un blanqueamiento vaginal para que tus genitales vuelvan a tener el toque rosado que tenían en su juventud, 400 euros la sesión. Un rejuvenecimiento vaginal, para que vuelva a recuperar la firmeza que puedas haber perdido con los años, otros 400 euros por sesión. O el famosos disparo orgásmico (ahora os contaremos qué es), 800. Son algunos de los tratamientos que ofrece la clínica VSPOT Medi spa, un spa vaginal, al que las estadounidenses ricas (la clienta más famosa, Kim Kardashian) están sometiendo sus genitales para rejuvenecerlos, hacerlos más bonitos y, en definitiva, convertirlos en el ideal perfecto de revista.

Pero como hemos explicado en varias ocasiones, no existe tal cosa como belleza vaginal, cada vulva es como es y es absurdo pretender que los genitales también tengan que pasar por unos estereotipos de belleza. Como si no tuviéramos suficientes ya. Al final, son operaciones invasivas que no responden a nada más que a la presión estética y a las que nadie debería exponerse por el simple hecho que tu pareja encuentre tus genitales más atractivos o deseables.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Todas las críticas que ha recibido la clínica neoyorkina han ido en esta línea. En muchos de los posts que suben en su Instagram, de 11k seguidores, se crean debates sobre si sus operaciones son necesarias. Pero al igual que hay detractores, es verdad que estas pequeñas (y absurdas) operaciones estéticas son solo una pequeña parte de todo el trabajo (necesario) que hace la clínica.

Como explica el diario El Mundo, su fundadora, Cindy Barshop, famosa por aparecer en el programa The Real Housewifes of New York City, creó el negocio cuando tras dar a luz a gemelos empezó a sufrir incontinencia urinaria. Así nació el spa VSPOT, para tratar no solo belleza genital, sino también salud íntima, que son la mayoría de casos por los que acuden al centro.

Algunas de las enfermedades que están tratando son la menopausia precoz tras un cáncer (que les provoca dolor en las relaciones sexuales), remediar el prolapso uterino (“cuando el útero desciende por el conducto vaginal debido a una excesiva distensión de la musculatura en el suelo pélvico”), la incontinencia, la anorgasmia (imposibilidad de llegar al clímax) o la dilatación excesiva de la vagina.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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“Es un espacio muy íntimo en el que se sienten cómodas a la hora de compartir experiencias y hablar alto y claro de molestias que, hasta hace poco, les acomplejaban y mantenían en secreto. El objetivo de este spa es mejorar y hacer más placentera la vida sexual de todas las mujeres. […] La incontinencia, la sequedad, el ardor o el dolor en la zona genital son los motivos que principalmente empujan a la gran mayoría de las pacientes”, explica el artículo.

Los tratamientos que están usando para solucionar estos problemas (y que han convertido en un éxito la clínica, que ya ha abierto una nueva sucursal en Filadelfia y está a punto de desembarcar en Londres) son, por ejemplo, la labioplastia (“los labios menores con gran volumen hacen que en ocasiones se acumulen restos de orina que pueden generar infecciones”), el disparo orgásmico con plasma y plaquetas para mejorar la sensibilidad, el trono Kegell para fortalecer el suelo pélvico o las operaciones menores con láser.

Por supuesto, todos los precios se mueven entre los 400 y los 4.000 euros. Una operación de labioplastia está entre los 1.500 y los 3.500. Un disparo orgásmico vale 800 euros por sesión, pero claro, requiere unas cuantas sesiones. Al final, todos estos tratamientos, por necesarios que parezcan, son exclusivamente para famosas, princesas, millonarias y todas aquellas mujeres de las altas esferas que se lo pueden permitir. El resto de mortales tendrán que seguir cuidándose sus genitales como puedan porque incluso en España, la seguridad social no te cubre la mayoría de reconstrucciones tras una enfermedad y mucho menos intervenciones estéticas.