Cómo evitar los ‘sueños de estrés’ para dormir del tirón todas las noches

Te despiertas a media noche pensando "¡no he entregado el trabajo!". Pero no: solo era tu cuerpo que, del estrés, ni durmiendo logra relajarse.

Piensa en esas noches cuando al día siguiente tienes algo super importante, como un examen, coger un vuelo o una cita importante. Tendrás que despertarte muy pronto y tu cuerpo está preocupadísimo por no despertarse muy tarde. No vaya a ser que no suene la alarma y no llegues a tiempo. Mientras duermes, tu cuerpo y cerebro están tan estresados y preocupados que sueñan que te duermes, obligándote a despertar cada hora, agitado y nervioso, pensando “¡me he dormido!”, para luego ver que en el reloj pone que son las 2 de la mañana todavía.

Estos son los sueños de la ansiedad, también conocidos como sueños de estrés. Y, aunque todos los hemos experimentado, para la mayoría son algo temporal. Es decir, el miedo a perder un vuelo o estar de exámenes es algo que no se alarga demasiado, una semana como mucho. Pero para otrxs, estos sueños son una constante que, durante largas épocas de su vida, no les permiten dormir del tirón, provocando un cansancio constante y una baja de ánimo general que impide funcionar correctamente. Al final, incluso, como saben que se van a despertar a media noche pensando “¡no he entregado el proyecto!” y dándose cuenta de que solo era una pesadilla, acaban temiendo el irse a dormir, por lo que se acuestan con todavía más estrés, creando un círculo vicioso.

Antes de intentar ponerles solución, “hay que saber que hay dos tipos de sueños de estrés”, explica a Bustle Neil Stanley, experto en sueño. “El primero es ese que tiene una estructura narrativa fija y que se repite cada noche”, por ejemplo, soñar que entregas tarde el TFG y que te lo suspenden, o que la cagas en la presentación. “Estos sueños pueden acompañarte durante mucho tiempo y tienen un sentido: tu cerebro te expone a toda esa negatividad que vas acumulando e intenta que encuentres herramientas para gestionar el peor resultado imaginable”. Es decir, tú mismx has generado escenarios terribles en tu cabeza, y son los que te provocan estrés.

Tienes miedo a cagarla y tu cerebro, que no puede dejar de pensar en ellos, te expone a estas situaciones terribles en un entorno “controlado”, tus sueños. Para algunxs expertos son una oportunidad para reflexionar, pero realmente, son una putada, más que nada porque no te permiten dormir.  

El segundo tipo de sueños son los que no recuerdas, pero igualmente te despiertan cada noche de forma puntual. Y, aunque sabes que has soñado algo, el único recuerdo que tienes de ellos es el insomnio a las 3 de la mañana y el estómago revuelto por el terrible estrés que te ha provocado. Independientemente de tu tipo de sueño, si te despiertas a las tantas de la madrugada, la doctora Michelle Drerup recomienda seguir estos pasos: “no mires el reloj, mirar los minutos pasar añade estrés al cuerpo. Relaja el cuerpo, ya sea con meditación o con algún tipo de infusión, y, finalmente, si no funciona nada y estás dando vueltas sin recuperar el sueño, sal de la cama y haz alguna actividad aburrida y anodina. Desconecta un poco de la presión por volver a dormir y, cuando acabes, te canses o bosteces, vuelve a probar de dormir.

Más allá de estas recomendaciones, ambos doctores coinciden: no solo es importante tener técnicas para relajarse cuando te despiertas de golpe pensando que has suspendido o que no has llegado a tiempo de esa entrega “tan importante”, también tienes que construir unas buenas rutinas para lograr un sueño sano. Hay muchas técnicas (que, de hecho, ya explicamos en un artículo anterior) para facilitarlo y, por fin, dejar de sentir que irse a dormir es una experiencia estresante.