Por qué dormir con ventilador toda la noche es malo para tu salud

Una serie de datos que pueden contribuir a que nuestra relación con el ventilador sea de las sanas y no de las tóxicas que te dejan mal a largo plazo y acaban con tu salud

Oh, ventilador. Ese ser mágico y todo poderoso en verano. ¿Qué haríamos sin ti cuando el calor aprieta tanto que ni siquiera comerse un Magnum almendrado es buena idea? ¿Qué haríamos sin ti cuando nos quedamos pegados en el sofá haciendo zapping porque todos los programas buenos han cerrado por vacaciones? ¿Y en las noches que damos vueltas en la cama como croquetas que ya no toleran las altas temperaturas? El problema es que, parece ser, que su abuso es malo para tu salud.

Vale, antes de que te desesperes, está claro que no podríamos pasar los veranos sin nuestro querido amigo ventilador, que ha hecho muchísimo por nosotros, como por ejemplo, hacernos las noches más fáciles. Según explica el espacio web especializado en sueño, Sleep Advisor, esto se debe a que ayuda a que circule el aire por la habitación e, incluso, su ruido facilita el sueño a algunas personas. Pero, como casi todo en la vida, no es bueno abusar de ello.

Primero de todo porque, aunque quizás no lo habías pensado, el aparato remueve el polvo y el polen que hay por el cuarto, por lo que si eres alérgico serás, probablemente, de los que está pillando bien fuerte. Segundo, estar expuestx durante horas a aire fresco reseca la piel y las fosas nasales, y eso luego puede traducirse en dolores de cabeza que da mucha pereza tener. Tercero, si las fosas nasales se resecan pueden pasar a convertirse en un caldo de cultivo de gérmenes que acabarán golpeando de un modo u otro a tu organismo, y tú eres de los que siempre quiere estar presente y fuerte en todas las aventuras del verano, ya sea encontrar por sorpresa una colchoneta de unicornio de colores o conocer a amores de verano tan efímeros como una cena, una noche loca o un baño nocturno.

Pero bueno, no nos despistemos y sigamos con esta lista, que la cosa sigue. Cuarto, dormir con ventilador puede ser también sinónimo de trastornos respiratorios, como asma y sinusitis. Quinto, la tensión constante de los músculos provocada por el aire puede desencadenar rigidez muscular, y eso es algo muy molesto porque puede afectar a tu rendimiento físico y hacerte que dejes de ser el más mágico de los runners del parque. Una posición que no quieres perder para nada después de años esforzándote para que te llamen rayo, relámpago, trueno o más cosas de este estilo algo raras que solo te hacen gracia a ti.

Hasta aquí han quedado claros algunos de los efectos negativos de dormir con ventilador, pero no está todo perdido. Estos pueden minimizarse si seguimos una serie de tips bastante sencillas. Por ejemplo, limpiar el polvo de las aspas del ventilador y de la habitación para que se mueva menos polvo por el ambiente, tener un temporizador que apague el aparato una hora o dos después de acostarse, mantener el ventilador a más de un metro y medio de distancia o contar con uno giratorio que reparta los flujos de aire en diferentes direcciones y, en consecuencia, prevenga la rigidez del cuello o los dolores musculares.

Y, por el momento, eso es todo lo que necesitamos saber sobre lo que realmente pasa cuando dormimos con ventilador y qué debemos hacer para que nuestra relación con este maravilloso aparato del frescor sea de las sanas y no de las tóxicas que te dejan mal a largo plazo. Sigamos apostando por lo sano.