El calor te hace ser peor persona

Los estudios demuestran que, a más temperatura, más agresividad y violencia. Y no solo porque la violencia de género o los asesinatos aumenten en verano, sino porque también somos más irascibles, insoportables e infelices

Cuando hace un calor infernal (y en España sabemos muy bien lo que eso significa), somos personas diferentes. Nos da pereza ser personas activas, muchas veces ni tan siquiera tenemos “ganas de aguantar” a los que nos rodean. Nos sentimos que todo es pesado y que el sofá, un helado, el ventilador o el agua fresquita de la playa son los únicos con los que queremos socializar. Tiene una explicación científica, obviamente, como señala la BBC, “desde finales del siglo XIX, sabemos que el calor altera nuestro comportamiento”. Aunque una de las señales más claras y obvias es la pereza (¿a quién le apetece salir a pasear o hacer algo cuando el mínimo movimiento te hará sudar?), hay más formas, más peligrosas, en las que nos altera el calor. “Los delitos tendían a alcanzar su punto máximo en los meses de verano”, asegura el artículo. El calor nos hace más violentos.

Uno de los ejemplos más famosos fue el verano de 1988, el verano más caliente hasta el momento (aunque con el calentamiento global cada año superamos sus temperaturas máximas…). “1988 no fue solo un año de calor récord, también lo fue de violencia. Hubo un número sin precedentes de asesinatos, violaciones, robos a mano armada y asaltos”. A medida que pasaban los años y subían las temperaturas, contrastándolo con evidencias científicas, se demostró que sí, “hay un vínculo entre el clima y la tendencia general a la violencia”, concluye el artículo.

La estadística también lo confirma. Por ejemplo, en Reino Unido, hubo un 14% más de delitos violentos a 20°C que a 10°C. En Estados Unidos, la violencia de género era un 13% más alta en olas de calor. En los países árticos, las llamadas a la policía aumentan un 40% en verano. En México, hay más crimen organizado en las zonas con climas más cálidos. En Sudáfrica, diversos estudios demuestran que por cada grado que sube la temperatura, los asesinatos aumentan en un 1,5% en el número de asesinatos. En Grecia, un estudio similar determinó que más del 30% de los homicidios ocurrían con una temperatura promedio de más de 25°C. Y así, con decenas de regiones más, desde el África subsahariana hasta Taiwán o España, entre otros.

Pero la violencia por el calor no son solo los crímenes, también las microviolencias, esas que nos convierten en peores personas, que hacen que la sociedad se llene de agresividad y odio. Es decir, “es más probable que toquemos el claxon cuando estamos atrapados en el tráfico, la policía suele notar un aumento en el desorden público y es menos común ayudar a extraños. Las altas temperaturas nos enfadan más, nos estresan y nos hacen menos felices”, asegura la BBC.

Por lo tanto, si con el calor aumenta la violencia y la agresividad, el cambio climático nos hará peores personas. O al menos, la peor versión de nosotros mismos. Como alertan diversos estudios “predicen que solo un aumento de 2°C en las temperaturas medias globales podría aumentar la tasa de delitos violentos en más de un 3% en regiones templadas como Europa Occidental”. Evitar el cambio climático (aunque algunos políticos se nieguen), por lo tanto, no es solo conciencia ecologista. También una obligación para ser más felices y mejores sociedades.

CN