Leche de vaca vs. bebidas vegetales: resolvemos todas las dudas

La industria láctea supone un negocio de 9.500 millones de euros al año pero cada año se bebe menos leche de vaca

Leche de vaca, de soja, de avena, de almendras, desnatada, entera, semi, fresca, pasteurizada o caducada hace un mes en el fondo de la nevera. Nos guste o nos repugne, los seres humanos somos los únicos mamíferos que consumimos leche una vez pasada la infancia y, además, lo hacemos tomándola de otras especies. Por si fuera poco, cada vez la procesamos de más y más formas por lo que, a día de hoy, tienes más opciones para pedir un café con leche en un Starbucks que menús en la cafetería de la universidad en un curso académico.

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El caso es que a pesar de que la industria láctea suponga un negocio de 9.500 millones de euros al año y el 2% de la producción industrial de nuestro país, según los datos de la Federación Nacional de Industrias Lácteas, los españoles bebemos cada vez menos leche (de vaca, claro) y existen más versiones del alimento ‘básico’ que se venden como más saludables, más completas y 100% friendly para aquellos que padecen intolerancia a la lactosa.

Pero, ¿es realmente mejor tomar un cortado con bebida de avena o comer yogures de soja? ¿es la leche un producto poco compatible con el estilo de vida fit de Instagram? ¿hace falta que una vaca tenga que producir hasta 50 litros al día para satisfacer la demanda de un producto ‘innecesario’? Para responder todas las dudas que circulan sobre el consumo de leche entre los mileniales, hemos consultado a dos dietistas-nutricionistas que nos aportan su visión sobre un asunto tan polémico.

¿Leche de vaca sí o no?

“La leche de vaca suele ser objeto de debate y de opiniones opuestas, sin embargo, ni es tan mala como muchas veces la pintan, ni tan imprescindible como algunos nos quieren hacer creer. Considero la leche de vaca comida real porque es un alimento mínimamente procesado que aporta buena fuente de vitaminas, minerales y proteínas de calidad a la dieta”, explica el dietista-nutricionista e influencer de la comida real a través de Realfooding, Carlos Ríos

Para este especialista, “no existe evidencia científíca que avale que su consumo es perjudicial” aunque reconoce que “no es un alimento que aporte beneficios claros para la salud como sí lo hacen los alimentos vegetales”. Por tanto, Ríos recomienda su consumo “siempre que no se sea intolerante a la lactosa —un trastorno que afecta a entre el 20 y el 40% de los españoles— o alérgico a sus proteínas” pero matiza que “el gran problema de la leche es que un consumo excesivo diario (más de dos raciones al día) podría desplazar a otros alimentos reales de interés”

 

FRANKEN-FOOD: salchichas de leche🍗🥛 . . La imagen de la derecha es leche, fresca, entera, real. A la izquierda tenemos restos de carne de pollo y pavo de la más baja calidad que la industria cárnica rescata y aprovecha para triturarla, licuarla y mezclarla con almidón, grasa de cerdo de la peor calidad, sal y una larga lista de aditivos. Ah! y esta vez le añaden un 20% de leche desnatada para que lo pongan grande en el envase y sientas que es un buen producto para tus hijos, porque como has escuchado en la tele que la leche es tan importante para el crecimiento de los niños...pues eso, lo peor de lo peor, ahí, omnipresente en en plato de los niños para cenar. Fácil, rápido, barato, insano, con mucho marketing por detrás. . . Que no te engañen: Come comida real. #eatrealfood #comidareal #realfooding

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Una opinión muy similar es la que mantiene la dietista-nutricionista en Alimmenta, Marisa Burgos. A pesar de que destaca la leche de vaca como una “fuente de vitamina B12, proteínas de alta calidad y calcio”, recuerda que “en la actualidad tenemos tanta oferta que podemos usar otros tipos de alimentos para cubrir estos requerimientos”. Es decir, “no se puede considerar como indispensable”. Una opinión en la que ambos coinciden plenamente.

El engaño de las leches enriquecidas

Sin embargo, con sus respuestas los dos especialistas dejan la puerta abierta a la pregunta del millón: ¿es mejor la leche de vaca o las alternativas actuales (soja, avena)? “La industria láctea, conocedora del creciente recelo de la sociedad ante el consumo de leche de vaca, se ha puesto las pilas a la hora de generar alternativas apetecibles. Sin embargo, suelen ser bastantes más caras y no siempre necesarias”, resume Burgos que no aconseja a los consumidores centrarse a cubrir la omega 3 o la fibra a través de bebidas (vegetales o no) enriquecidas con estos nutrientes.

De hecho, la alternativa de estos expertos a la hora de obtener los nutrientes de la leche de vaca —si se opta por rechazar su consumo— no es precisamente con esas otras ‘leches’ sino con alimentos no procesados como el pescado azul, que tiene omega 3 o frutas, verduras y legumbres ricas en fibra. “Estas bebidas vegetales, como se les debería llamar, pueden ser una opción igual de válida que la leche, siempre que no estén ultraprocesadas, es decir, que no lleven azúcares y/o aceites vegetales refinados añadidos”, explica Ríos que entre todas ellas se queda con la soja: “por su contenido en proteínas, la bebida de soja es más parecida a la leche, por lo que yo suelo recomendar esta siempre que no se exceda un vaso al día”.

¿Entera, semi o desnatada?

Si te niegas a abandonar la leche de vaca y las demás opciones te dan repelús, la otra gran duda que ha atormentado a muchas y muchos durante años es si optar por la leche entera, semi o desnatada. Una duda existencial que te deja mirando durante minutos una estantería en Mercadona. Para el gurú del movimiento realfooder el descarte está más que claro: la leche desnatada. “Se ha demostrado que la grasa láctea no es perjudicial, todo lo contrario, es buena fuente de vitaminas, aporta más saciedad y no está relacionada con mayor aumento del peso. Por lo que siempre mejor entera o en algunos casos semidesnatada”, apunta. 

Para la especialista de Alimmenta, la elección dependerá del consumo que hagamos de este alimento a lo largo del día. “Si solo bebes 10 o 20 centilitros de leche al día el tipo de elección no tiene mucha relevancia”, apunta recordando que las cantidades de grasas preestablecidas en los tres tipos de leche: “La leche entera contiene un 3-3,5% aproximadamente de grasa, la leche semidesnatada un 1,7% aproximadamente y la leche desnatada menos de 1,6%”. Para Ríos ni siquiera hace falta eliminar la leche si solo la añadimos al café: “para algunos ese chorrito de leche es su único aporte de leche diario, por lo que no se está excediendo para nada su consumo si es que toma un café al día y no cuatro”.

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Al final, nuestras elecciones siempre tendrán más que ver con la cantidad que vayamos a consumir y las necesidades nutricionales que tengamos en función de nuestro estilo de vida. Eso sí, tanto Carlos Ríos como Marisa Burgos, tienen una cosa más que clara: a la hora de alimentarse cuanto menos procesado, mejor. “Hay mucho interés por parte de la industria alimentaria en que se consuman lácteos y muchas veces se anuncian como única fuente de calcio en la dieta y no es así, unas almendras o sardinas aportan buena cantidad al igual que otros alimentos reales”, concluye Ríos. 

Por tanto, si vas a dejar la leche de lado o no, hazlo desde el conocimiento y no te dejes llevar por la publicidad ni las modas.