Cómo correr para no pasar del Decathlon al fisio antes de la fase 2

Las miles de personas que han aprovechado la llegada del desconfinamiento para iniciarse en el running son carne de cañón para todo tipo de lesiones

El otro día en la playa de la Barceloneta el espectáculo de postureo, fitness y runners era desolador. Desde el “hombre lagarto” dando la nota con sus flexiones reptilianas, hasta los que dicen que van a hacer surf pero se quedan flotando y de palique durante horas. Pero, sin lugar a dudas, el premio al intrusismo en los deportes postcovid se lo llevan los nuevos runners, es decir, aquellos que no habían corrido en su vida ni para pillar el autobús y que con la llegada de la fase 0, 0,5 o 1 se han propuesto emular a Fermín Cacho en la final de los 1.500 metros de Barcelona 92. 

Sin embargo, al igual que existe la duda de que se pueda producir un rebrote de los contagios de coronavirus a raíz de este inicio masivo de la actividad deportiva, de lo que no hay duda es que dentro de nada tendremos la curva de las lesiones del running. Tendinitis, fascitis o periostitis son algunas de las lesiones más comunes entre aquellos que no acaban de entender que los tejidos de nuestros músculos y articulaciones no están preparados para resistir tantos impactos seguidos y sin descanso. Es por ello que el error más común de los nuevos runners, salir a correr todos los santos días, es el que suele causar un importante número de estas lesiones que, en algunos de los casos, puede conllevar a dejar la actividad de forma permanente.

Para evitar que la curva de lesiones del running llegue a su máximo en las próximas semanas, no bastará solamente con escoger un correcto calzado, una superficie apta para la carrera y depurar la técnica, sino que el propio hábito tendrá que ser gestionado de una manera inteligente. Para aquellos que estáis iniciándoos en esto de correr, lo ideal sería empezar con una sesión por cada dos de descanso, esto es, correr un día y descansar dos. Como es evidente que lo que se pretende es mejorar la condición física y aeróbica, lo ideal sería sustituir al menos uno de esos días de descanso con una actividad que no resulte tan lesiva para nuestro sistema óseo-articular. Una solución inteligente es sustituirlo por la bicicleta, la natación o simplemente un buen a paseo a ritmo alto o en pendiente.

Sin embargo, a pesar de una buena distribución del ejercicio y todas las demás precauciones, como un correcto calentamiento y estiramiento, el riesgo de lesión siempre está presente y más en una de las actividades deportivas que más histórico de lesiones suele presentar. Lo más importante es aprender a identificar inmediatamente cuando algo no anda bien y detener la actividad física antes de que la molestia acabe causando mayor daño y produzca una lesión grave. Normalmente, la interrupción del ejercicio durante dos o tres días será suficiente para poder retomar la actividad de manera progresiva, una manera muy apropiada de proceder en estos casos podría ser la de alternar intervalos de carrera con otros de caminata a alta intesidad. De esta manera se evitan las temidas sobrecargas y se limita el riesgo de lesión por impacto. 

Está claro que aprovechar la “nueva normalidad” para lanzarte a la práctica deportiva siempre es una buena noticia y más en una sociedad que adolece por el sedentarismo y la obesidad, pero que esta ansia por mejorar tus condiciones o simplemente por el postureo no deberían acabar en un tipo de lesión que, en ocasiones, puede resultar realmente difícil de superar y condicionar toda tu evolución. Si no quieres sumarte a la pandemia de lesionados de las próximas semanas lo mejor es que te lo tomes con calma y tomes precauciones. 

CN