Correr descalzo es la última manera de ponerte en forma (o de lesionarte)

Desde hace unos años ha surgido una corriente alternativa de corredores que apuestan por regresar a los orígenes del ser humano

En lo Juegos Olímpicos de 1960, el corredor etíope Abebe Bikila asombró al mundo al recorrer los 42 kilómetros del maratón en poco más de dos horas y 15 minutos pero completamente descalzo. Aquel día, Bikila no solamente conquistó la medalla de oro sino que inspiró una carrera tecnológica de los fabricantes de calzado para intentar superar al diseño de la naturaleza. Tras más de 60 años de desarrollo y la llegada de tecnologías y materiales cada vez más sofisticados, las multinacionales como Nike son capaces de desarrollar zapatillas (el modelo AlphaFly) que permiten a los atletas bajar de las dos horas en una maratón como ocurrió en octubre de 2019 cuando el keniano Eliud Kipchoge se convirtió en el primer hombre de la historia en conseguir esta hazaña con un tiempo de 1:59:40.

Ante lo que a muchos les parece que se ha convertido en un claro ejemplo de dopaje tecnológico, hace tiempo que ha surgido una corriente alternativa de corredores que apuestan por regresar a los orígenes del ser humano. Todo comenzó en 2009 con la publicación del libro Nacidos para correr en el que el estadounidense Chris McDougall inició una revolución minimalista en el mundo del running. Basándose en el ejemplo de los indios tarahumaras que recorren decenas de kilómetros en la Sierra del Bronce en México tan solo con sus sandalias huaraches (que consisten en suelas de neumático viejo con tiras de cuero), llegó a la conclusión de que correr descalzo podría devolver a nuestro cuerpo las sensaciones perdidas y recuperar los músculos atrofiados durante décadas y décadas de correr con zapatillas cada vez más artificiales.

Sus teorías tuvieron gran aceptación y en la actualidad se calcula que existen en torno a cinco millones de corredores barefoot  o ‘descalcistas’ solamente en los Estados Unidos mientras que, en nuestro país, se celebran desde hace un par de años campeonatos internacionales de descalcismo de fondo. Sin embargo, pasarse al lado más minimalista del running no es fácil porque implica todo un cambio en la técnica del corredor con los riesgos que esto puede implicar. En primer lugar porque la llegada de las zapatillas modificó nuestra manera de caminar y apoyar todo el peso en el talón durante la zancada sin la debida protección te puede mandar directamente a la enfermería. Por lo que debes aprender a correr ‘eliminando el drop’ como lo hacía Bikila, es decir, apoyando la zancada en la parte media y delantera del pie.

“El pie del hombre moderno no tiene nada que ver con el pie ancestral. El que quiera correr sin suela o descalzo necesita una transición de 4-5 años. Esa es la clave: hace falta una santa paciencia, ser un poco ‘friki’, fortalecer el pie progresivamente, ir bajando el grosor de la zapatilla, aprender a correr de antepié en lugar de talonear, ir más erguido, etc… La planta del pie va creando paulatinamente una suela gorda y se genera mucha musculatura”, advertía en una entrevista con el diario El Español el presidente de la Asociación Española de Podología Deportiva, Ángel González de la Rubia. Por tanto, ponerse a correr descalzo no es algo superficial sino que supone un cambio profundo en tu forma de moverte, por tanto, y se desaconseja en principiantes o personas con sobrepeso.

Por si fuera poco, los especialistas tampoco creen que correr descalzo vaya a reducir el número de lesiones en sus practicantes. Así que, si debido a tus convicciones o por una cruzada personal contra las grandes marcas del running (aunque algunas como Vibram ya se han sumado a la moda con calzado ultraminimalista), decides finalmente unirte a la moda de correr descalzo, lo ideal, según los expertos, sería iniciarte con una transición en la que unos días utilices calzado y otra vayas descalzo. Eso sí, nada de correr en asfalto en tus inicios. La arena de la playa o el césped continúan siendo el escenario ideal para iniciarse y progresar de manera segura intentando aumentar el número de sesiones descalzo a medida que se observen avances en la técnica y en la musculatura del pie. La filosofía del barefoot running está muy bien pero la realidad es que el minimalismo comporta un esfuerzo extra de conciencia y precaución.