Comer rápido es tan malo como te decía tu madre y te explicamos por qué

Vivimos deprisa y sufrimos a diario las consecuencias de los ritmos frenéticos que se han instaurado en la sociedad. Nos levantamos corriendo sin tiempo para desayunar, llegamos sin aliento a la universidad o el trabajo, comemos delante del ordenador y, cuando llegamos a casa, lo único que nos apetece es ingerir algo rápido para poder descansar un rato en el sofá. Todas estas actitudes hacen que las horas de las comidas pasen en apenas minutos, sin disfrutar de lo que comemos por la velocidad a la que lo hacemos.

"En estas circunstancias, hay que tener presente que el problema no es sólo comer rápido sino que el tipo de alimentos que habitualmente se ingieren no son los más adecuados o saludables", explica la coordinadora del Grado de Nutrición Humana y Dietética en la Universidad de Valladolid, Paz Redondo del Río. De hecho, añade la experta, "se suelen elegir productos procesados o preelaborados que se caracterizan por un alto aporte energético y un elevado contenido en azúcares, sodio y/o grasas, sobre todo saturadas que, consumidos en exceso, pueden producir riesgos para la salud".

Es bueno comer rapido

Son varias las consecuencias que el comer de forma acelerada provoca en tu cuerpo. Entre las más leves se encuentran la indigestión, gases, digestiones lentas o pesadas, así como ardor o malestar estomacal. Sin embargo, si nos centramos en las más graves a largo plazo, los efectos en tu cuerpo y tu salud pueden ser fatales: sobrepeso, enfermedades del corazón, diabetes y cáncer, entre otras.

Según la American Heart Association, las personas que comen más despacio tienen menos probabilidades de ser obesas, de padecer cardiopatías, diabetes o accidentes cerebrovasculares. Esta afirmación llegó tras el estudio de la Universidad de Hiroshima (Japón) que concluyó que "comer más lentamente puede ser un cambio de hábito crucial a la hora de evitar el síndrome metabólico".

Es malo comer demasiado rápido

"Cuando las personas comen rápido suelen no sentirse satisfechas y tienen mayores probabilidades de comer de más", explicaba en el mismo el cardiólogo, Takayuki Yamaji, que añadía que, entre otras cosas, "comer rápido causa mayor fluctuación de la glucosa, lo que puede llevar a la resistencia a la insulina”. En la investigación se asoció comer rápido con el aumento de peso, glucosa en sangre más elevada y una cintura más grande. En contraposición, comer más despacio o de forma "normal" suponer tener entre un 6% y un 2,3% menos posibilidades de sufrir el ya nombrado síndrome metabólico.

Hay que tener en cuenta que el proceso de la digestión empieza en la boca: "Si no masticamos bien y no preparamos adecuadamente el bolo alimenticio, evidentemente este llegará menos preparado al estómago y requerirá mayor trabajo para su digestión. Además, el hecho de comer con más calma, saborear los alimentos y masticar más veces cada bocado contribuye a la sensación de saciedad. Si comemos muy rápido, si engullimos, no tenemos tanta conciencia del hecho de estar comiendo y tardamos más en reconocer las señales de saciedad", explica la experta Paz Redondo.

Es malo comer demasiado rápido

En ese sentido, la también japonesa la Universidad de Osaka  llevó a cabo una investigación, publicada el pasado año 2017 en el British Medical Journal, sobre las consecuencias de comer deprisa. Comer hasta llenarse y comer rápido, ambos comportamientos combinados, pueden llegar a tener un impacto importante en el sobrepeso. Al sufrir obesidad o sobrepeso —provocado por comer rápidamente, atiborrarse, comer en exceso y otros comportamientos alimentarios—, las personas sufren un riesgo importante de enfermedades relacionadas con el estilo de vida. "Comer rápidamente se asocia con el aumento del índice de masa y de peso corporal entre poblaciones japonesas y occidentales", rezaba el estudio alertando de la tendencia a engordar de quienes comen más rápido.

Es malo comer rápido

Sin embargo, la especialista cree que este tipo de estudios llevan al extremo el asunto y que, sin poner en duda que comer rápido no es la opción más saludable, deja claro que no es un factor determinante a la hora de subir peso: "Engordar es aumentar el tejido adiposo, la grasa corporal, y esto se produce cuando la ingesta de energía (kilocalorías/día) supera lo que nuestro organismo gasta cada día (gasto energético). Si la cantidad y la composición de los alimentos (nutrientes) es idéntica, los resultados serían similares. Lo que contribuye al aumento de peso, de masa grasa en concreto, es que al comer muy rápido no notamos esa sensación de saciedad y tendemos a ingerir una mayor cantidad ya que no nos sentimos satisfechos".

Dicho esto, y sabiendo que influye pero no es determinante, habría que indagar un poco más y buscarle también un porqué a esto de atiborrarnos de comida. ¿Por qué comes deprisa? ¿Es tu forma de ingerir o sientes un deseo irrefrenable por llevarte algo a la boca? La ansiedad, el estrés y un bache emocional pueden llevarte a comer más deprisa y más alimentos de los que tu cuerpo puede llegar a asimilar de forma saludable. El problema surge cuando se vuelve un hábito diario y un problema aún mayor. En este caso, es importante acudir a un especialista o psicoterapeuta que encuentre una explicación a tu forma voraz de alimentarte.

Si siempre has sido una persona que comer deprisa, algunos consejos que dan los especialistas a la hora de enfrentarte a un plato de comida de forma pausada pueden ayudarte a comer mejor y que tu salud no se vea resentida. Apagar la televisión, comer en un ambiente tranquilo, ingerir los alimentos sentado en una mesa, masticar con conciencia y más veces los alimentos para digerirlos mejor, no mirar el móvil mientras comes y, por supuesto y como dirían los científicos japoneses, disfrutar de cada bocado como si fuera el último.