Clinofilia: la obsesión de algunas personas por pasarse todo el día en la cama

Te pasas todo el finde en la cama. Y no es que no quieras hacer nada ni que estés desmotivadx, simplemente estás sumamente cómodx en la cama. Pero quizá podría ser síntoma de un trastorno

Ahora que está llegando el frío, despertarse por las mañanas da muchísimo más palo. Estás rebozadx en la manta y no te quieres despegar por nada del mundo. Eso nos sucede a todxs, sí. Pero hay ocasiones en que este amor hacia tus sábanas puede convertirse hasta en patológico. Por ejemplo, esas personas que necesitan 10 alarmas para poder salir de la cama y siempre llegan tarde a todos lados porque nunca se despiertan a la hora. O esas que en cuanto ponen un pie en el suelo están de mal humor. O incluso aquellas cuya afición favorita es dormir hasta el mediodía en los fines de semana. Estos comportamientos no son tan inofensivos como parecen, de hecho, podrían estar apuntando a sufrir clinomanía o clinofilia.

El portal de psicología La mente es maravillosa lo describe como “un trastorno de ansiedad en el que el síntoma principal es un deseo irrefrenable de querer quedarse acostado en la cama”. El diario El Mundo asegura que es “una adicción a la cama”, y que la gente que lo padece puede llegar a estar acostada durante varios días en la cama, aunque no sea durmiendo, simplemente por el placer que experimentan en ese ambiente tan cómodo, familiar y seguro.

Es un trastorno de ansiedad y, al fin y al cabo, tiene unos patrones comunes con otras manifestaciones ansiosas, el más claro es este último: aferrarse a aquello que parece un entorno seguro y no salir de él. En este caso, la cama, pero en otros tipos de ansiedad, como por ejemplo el mutismo selectivo, podría ser el silencio. La cuestión es que estas personas están enganchadas de forma insana a un "entorno seguro" que saben que los va a herir ni a provocar miedos o inseguridades. Y, en este caso, esta adicción a la cama puede provocar malestar físico: la falta de ejercicio causa "una mayor sensación de fatiga, en la aparición de distintas úlceras y en una notable pérdida de masa muscular".

Además, la clinomanía acaba causando tristeza, abandono social y pesimismo en la persona que lo sufre. Cuanto más tiempo se pasan en este refugio, menos interactúan con el mundo real, por lo tanto, más se aíslan, más se encierran en sí mismxs y más se creen que no pueden salir de esta “obsesión con la cama”. Pero este proceso mental no solo le sucede a ellxs, también a lxs que lxs rodean. Como explica El Mundo, la incomprensión es otro de los grandes males de este trastorno de ansiedad: “es habitual que el desconocimiento generalizado que existe sobre esta patología lleve a muchos de quienes la ignoran a tildar de ‘vagos’ o ‘asociales’ a quienes la viven en primera persona. Sin darse cuenta, lo que a menudo consiguen con el uso de estos calificativos es propiciar la aparición de nuevos daños de índole psicológica”.

Las causas sobre qué propician este síndrome no están claras, todavía, “a pesar del creciente interés de la comunidad médica en este asunto”, como añade el artículo. Lo único que está claro es que las personas que lo sufren acaban entrando en un bucle autodestructivo: no saben qué les pasa, y el resto se piensan que son vagos o que tienen depresión, y al final, como si fuera algo autoprofético, su incapacidad por actuar de “forma normal” acaba generando estas enfermedades, más graves y profundas.