Así cambia tu cuerpo cuando tienes la regla

Se te hincha la barriga, tienes un dolor punzante y solo se calma cuando pasas el ciclo. Es necesario que esta realidad que viven los cuerpos menstruantes se muestre cada vez más para normalizarla y abrazarla

La barriga se hincha, los pechos se endurecen, las emociones están a flor de piel y hay dolor. Es lo que, por regla general, siente una mujer cuando vive el ciclo de su menstruación. Parecería que esto está más que hablado, normalizado y sabido pero en la última semana una imagen se ha vuelto viral. Es la fotografía de una mujer un día antes de que le viniera la regla junto a una fotografía de 15 días después de haberla pasado. En la primera imagen está la barriga hinchada y en la siguiente el vientre se ve perfectamente plano.

La fotografía va acompañada de las siguientes palabras: “No, no es un antes y después de algún producto mágico para adelgazar. Es el registro fotográfico de mi panza en dos momentos bien distintos de mi ciclo menstrual. La primera foto es mi panza un día antes de menstruar. La segunda foto, mi panza en plena fase estrogénica”. Muchas nos hemos mirado al espejo los días previos a la menstruación. Muchas nos hemos mirado de perfil y muchas hemos visto esa curva natural del vientre. Sin embargo, siguen existiendo esas personas que se ven y no comprenden cuál es el origen del cambio. Y es que lo que sucede es que no nos han explicado que nuestro cuerpo no se ve igual cada día, cambia a la vez que nuestra ciclicidad.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Dentro de nuestros cuerpos se produce lo que una especie de danza hormonal. Este vaivén está directamente relacionado con nuestro ciclo menstrual y es una cosa que no se detiene, que está en constante movimiento y que tiene unos picos más elevados que otros. Es una realidad de la que hay que ser consciente ya que sabiendo que el cuerpo va cambiando de esta manera es como podremos tener salud física y emocional. La energía cambia, las emociones se transforman y la figura física también.

Como se sabe, cada mes el cuerpo de la mujer se prepara para vivir un embarazo. El útero se recubre de una mucosa llamada endometrio que es una especie de tejido que arropará al feto durante nueve meses de gestación. Si no hay embarazo, es decir, si no hay un óvulo fecundado, este tejido se desprende durante la menstruación. En todo el ciclo menstrual el endometrio se forma y posteriormente se desintegra generando el sangrado. El grosor máximo de esta mucosa sucede a la mitad del ciclo de 28 días.

Cuando nos encontramos en lo que se llama el síndrome premenstrual (SPM) se genera la distensión abdominal, es decir, esa curva natural de la barriga, esa hinchazón. El ginecólogo y obstetra Rafael Botelho lo explica de la siguiente manera: “el ciclo menstrual puede ser dividido en dos fases: pre y post ovulación. El momento de la ovulación sucede más o menos en el día 14 del ciclo. En este momento aumentan los niveles de progesterona en el cuerpo de la mujer lo que causa la hinchazón en la barriga. Cuanto más próxima está al momento de menstruar, esta hinchazón se vuelve más evidente”. 

Ahora bien, en todo caso siempre depende del cuerpo de la mujer, algunas pueden notar más esta hinchazón y otras no. La cuestión principal es la siguiente: en primer lugar no hay que alarmarse y, en segundo lugar. no hay que buscarle solución. ¿Por qué? Porque dicha hinchazón no es un problema, es una muestra de que nuestros cuerpos cambian, de que están sanos y de que hay que aceptarlos tal y como son en sus diferentes procesos. Todo esto no es nuevo, de hecho, las mujeres de las sociedades más ancestrales (que vivían en contacto directo con la naturaleza) vivían este proceso de una forma completamente natural.

El paso del tiempo, las represiones, la falta de información y el peso del tabú colocado encima de la consciencia de la mujer y de todo su entorno fue ocultando la realidad tan natural que viene en forma de sangre cada mes. Poco a poco esta experiencia fue tachada, ocultada y señalada con asco. Es más, si eres mujer, quizás hayas vivido ese instante en el que tienes que ir al baño a cambiarte la compresa o el tampón y te lo has guardado sigilosamente en el bolsillo para que nadie se diera cuenta de que estabas yendo al baño a hacer eso. Esa represión se ha ido traduciendo en vergüenza.

Tenemos que hacer desaparecer ese tabú, tenemos que volver a habitar nuestros cuerpos, reconectar con ellos y respetar esa ciclicidad que viven. Y no solo lo tienen que hacer nosotrxs, también lo tiene que hacer todo el entorno. Justamente por eso es necesario que se hagan virales esas fotografías de vientres hinchados, de dolores, de emociones trastocadas, divulgar esta vivencia no es faltar el respeto, es entender que nuestros cuerpos continuamente están en cambio y que no hay absolutamente nada malo en ello.

CN