Cómo pueden ayudarte los juguetes sexuales a enfrentar el vaginismo

No todos los vaginismos se experimentan de la misma forma pero todos ellos pueden ser tratados a través de la exploración, el autoconocimiento del cuerpo y placer femeninos.

Ya hemos explicado en varias ocasiones en qué consiste el vaginismo, pero si eres nuevx, o aún no lo tienes claro, hagamos un breve repaso. El vaginismo es una disfunción sexual que sufren algunas personas, preferentemente mujeres cisexuales. Se produce por una contracción involuntaria de la musculatura pélvica que rodea la vagina e impide que el coito o penetración vaginal sea posible. En la gran mayoría de casos, tiene un componente psicológico. Sin embargo, ese espasmo muscular no solo es un problema en la vida erótica sino también influye en otras situaciones. De modo que, puede dificultar o imposibilitar el uso de tampones o incluso los exámenes ginecológicos. 

Si bien la persona que sufre vaginismo no puede controlar la contracción de la musculatura, esto no significa que la dificultad se presente en todas y cada una de las situaciones que implique introducir algo en la vagina. La realidad es que no todos los vaginismos se experimentan de la misma forma. Por ejemplo, algunas mujeres podrán introducirse un tampón o colocarse la copa menstrual, pero seguirán teniendo dificultades en el coito vaginal. También puede suceder que haya quien pueda someterse a una exploración ginecológica rutinaria con total normalidad, pero presente dificultades cuando trata de practicar el coito. Sea como sea, lo que es habitual es que las mujeres que sufren vaginismo eviten, por miedo al dolor, las prácticas sexuales que conlleven introducir un pene o un juguete sexual que lo simule. 

No obstante, el hecho de que se prescindan de ciertas prácticas eróticas no puede conducirnos al error. Las mujeres con vaginismo sienten deseo, se excitan e incluso son capaces de sentir un orgasmo cuando hay una estimulación del clítoris. Partiendo de esto, ya podemos intuir algunas respuestas. 

Juguetes sexuales y placer 

En primer lugar, los juguetes sexuales pueden ser una opción erótico festiva también en aquellas mujeres que tienen vaginismo. Según explica la sexóloga y psicóloga Ana Belén Carmona: “Se pueden usar juguetes sexuales tipo vibrador o estimulador de clítoris para facilitar o alcanzar el orgasmo sin problema. Su uso no les enfrenta a la penetración, que es con lo que por lo general las mujeres con vaginismo suelen tener dificultades”. Se trata, por tanto, de estimular mediante la vibración aquellas zonas donde la mujer es más sensible a la sensación orgásmica: la vulva y el clítoris. 

Al respecto, Carmona añade que muchas mujeres con vaginismo tienen un gran desconocimiento de su propio cuerpo, nunca han mirado ni acariciado su vulva o sienten rechazo a sus genitales. También hay un porcentaje que desconoce cómo alcanzar un orgasmo. En estos casos, señala que “desde la consulta, de forma paralela, se ayuda a estas mujeres tanto a solucionar sus dificultades para la penetración como a conocer su propio cuerpo, a gustarse más y a saber cómo funciona su placer”. 

Para lograr estos objetivos, Carmona recomienda a veces el uso de vibradores o estimuladores de clítoris, aunque siempre después de haberle propuesto hacerlo con sus propias manos. En ese sentido, para ella, la intervención sexológica en casos de vaginismo no se limita a conseguir las mujeres puedan hacer coitos o penetraciones vaginales: “Aspiro a que puedan hacerlos y a que también puedan disfrutarlos. A que se apropien de su propio cuerpo, se conozcan, se gusten y sepan disfrutar de las formas en que sea posible para ellas”, expresa.  

Juguetes sexuales y aceptación corporal  

Cuando en mujeres con vaginismo existe a la vez un rechazo hacia los propios genitales o repulsión al tacto de la propia vagina, los masturbadores masculinos también pueden ser de utilidad. Dado que imitan el aspecto y textura del canal vaginal, pueden ser un elemento imprescindible para hacer educación sexual en consulta y posibilitar un primer acercamiento a esta zona corporal. Es un uso bastante curioso, pero en muchas ocasiones permite desdramatizar el problema.

Juguetes sexuales y tratamiento terapéutico 

Otra cuestión diferente son los dilatadores vaginales. Hay que señalar que estos se utilizan como una herramienta terapéutica y no como un juguete erótico. Los dilatadores vaginales tienen diferentes grosores y tamaños; y pueden ser una opción interesante para que las mujeres con vaginismo exploren su vagina sin la necesidad de un pene. Bajo la supervisión de un profesional y el uso de los dilatadores, las mujeres puedan explorar de forma guiada y paulatina su vagina. El goce masturbatorio se aparca para posibilitar el aprendizaje individual. 

De esta forma, a menos de que exista un problema orgánico (por ejemplo, malformaciones genéticas), lo que se trabaja es la reeducación del cuerpo. Aprender a relajar esa musculatura depende, en gran parte, de conocer cómo es nuestro cuerpo y esto implica conocer nuestra anatomía y fisiología sexual. 

CN