Vaginismo, Cuando El Miedo Al Dolor Provoca Todavía Más Dolor

¿Y si te dijera que no eres la única mujer en el mundo a la que le duele tantísimo que no puede concebir tener una relación sexual con penetración? ¿Y si te dijera que hay más mujeres cuyos músculos vaginales se contraen con tanta fuerza que no pueden ponerse un tampón o dejar que un ginecólogo les introduzca un espéculo sin experimentar dolor? Si tienes todos estos síntomas y has consultado a un médico para descartar que no sea algo físico, es muy probable que tengas lo que se conoce como vaginismo.

Qué es el vaginismo

El vaginismo es la consecuencia física de una causa psicológica. Lo que te pasa es que la primera vez que hayas intentado tener una relación con penetración o meterte algo en la vagina habrás sentido dolor y el dolor te ha provocado miedo. Este miedo hace que sin darte cuenta tu cerebro mande una orden a los músculos que rodean tu vagina para que se contraigan. En el fondo es una respuesta de protección de tu cuerpo para evitar el sufrimiento, pero si tus músculos están contraídos porque tú estás en tensión, tampoco puedes lubricar bien y sin lubricación cualquier penetración es dolorosa.

Al final, se convierte en un círculo vicioso que te lleva a evitar a toda costa que cualquier cosa entre en tu vagina, ya sea pene, tampón o el espéculo del ginecólogo. No hay que confundirlo con la dispareunia en la que sí se puede producir penetración pero muy dolorosa.


Por qué se produce

Las causas de que tengas este miedo pueden ser muchísimas. Puede empezar por una causa física, haber tenido una infección vaginal, un desgarro o una operación que te ha hecho sentir mucho dolor. Las experiencias sexuales negativas tampoco ayudan, un intento de una primera vez que fue un infierno, y ya no hablamos de si has sufrido algo tan traumático como abusos sexuales o una violación.


Cuál es la solución

Llegados a este punto, es probable que te preguntes si esto que te está amargando la vida tiene alguna solución. Y la respuesta es que sí la tiene y muchas mujeres lo han conseguido. En primer lugar, debes entender que la penetración es solo una parte más dentro de nuestra sexualidad, pero no lo es TODO.

Se puede disfrutar del sexo sin necesidad de coito. Un ejemplo muy bueno lo tenemos en las personas que están en silla de ruedas y no por eso quiere decir que no tengan una sexualidad satisfactoria aunque no puedan realizar la penetración. Pero aun así hay diferentes tipos de ejercicios que se pueden hacer para superar el vaginismo.

Conoce tu cuerpo

Tendrías que empezar con ejercicios de autoconocimiento y autoexploración: conocer nuestro cuerpo y cómo funciona es fundamental. Para esto necesitamos tanto conocernos a través del tacto, como cogiendo un espejo y observando nuestros genitales para familiarizarnos con ellos y que no sean esa zona desconocida y rara de nuestro cuerpo.

Trabaja tus músculos

En segundo lugar deberías empezar con los ejercicios físicos. El músculo que contraes de forma involuntaria en el vaginismo se llama pubococcígeo y aprender a reconocerlo y a ejercitarlo es importante para todas las mujeres pero especialmente para ti.

La mejor manera de localizarlo es que cuando vayas a hacer pis, intentes cortar el chorro varias veces. Es el mismo músculo que nos permite contener la orina y cuando no está bien entrenado pierde fuerza y se pueden producir pérdidas, como les puede pasar a las mujeres mayores. En tu caso se contrae sin que tú se lo pidas, por eso tienes que reforzarlo contrayéndolo y relajándolo varias veces al día de forma consciente. Esto se conoce como los ejercicios de Kegel.

Cambia poco a poco

Una vez hayas explorado tu cuerpo y visto que puedes contraer y relajar los músculos que rodean la vagina cuando quieras, deberías poco a poco pero de forma constante intentar introducirte un dedo, y una vez dominado esto intentarlo con dos. Este ejercicio puede que te lleve un tiempo, pero si lo haces varias veces a la semana puedes conseguir muy buenos resultados.


Las mujeres que tienen vaginismo suelen vivirlo con vergüenza, con sentimientos de culpabilidad por no poder tener una vida sexual que creen 'normal' y generalmente lo guardan en secreto. Es importante que se sientan arropadas, que encuentren las fuerzas para pedir ayuda y que tomen la decisión de mirar a su miedo a los ojos hasta que deje de parecer tan feroz.

Crédito de la imagen: Rebekah Campbell