Andar descalzos por casa nos ayuda a evitar millones de bacterias

Solo tienes que quitarte los zapatos nada más entrar y así evitarás muchas bacterias

Si eres de los que pides (a veces en vano) a tus amigos y familiares que se quiten los zapatos antes de entrar en tu casa, este artículo te servirá para llenarte de argumentos para convencerlos. Lo más obvio, claro está, es que la calle está muy sucia y pisamos de todo, y si entramos con la suela llena de chicles recién masticados y pegajosos o excrementos de perro, dejamos el piso o nuestra casa perdida.

"El hecho de trasladar muchas bacterias de la calle a casa se apoda el 'efecto pata de mosca'. Depositamos las bacterias allí por donde caminamos, como si fuéramos sembrando, y estas se van multiplicando por todos los recovecos de la casa hasta llegar a ser millones. Esto, con según que bacterias, puede llegar a ser peligroso", asegura en el diario Ara Jesús García Gil, catedrático de Microbiología de la Universidad de Gerona.

Zapatos fuera

Si con este argumento, que es más que obvio, aún les da pereza a tus invitados descalzarse o quieren evitar enseñar los calcetines agujereados, solo te queda desinfectar a menudo (una o dos veces por semana, recomiendan los expertos) el suelo de tu casa. Es mucho más fácil, claro está, desinfectar suelos como el parqué o de azulejos que no las alfombras o los tapices.

"Por este motivo, hay culturas, como las asiáticas y las musulmanas en general, que optan por descalzarse siempre antes de entrar a casa, ya que no tienen la misma costumbre que nosotros de limpiar y desinfectar tanto el suelo de nuestras casas", apunta la profesora de la Universidad de Gerona Dolors Vidal, experta en turismo cultural y religioso.

El motivo social y cultural

En este sentido, Vidal apunta que el tipo de suelo no es el único factor que influye en la costumbre de entrar o no con zapatos en casa. El clima y la forma de vivir también son determinantes. Por ejemplo, en lugares donde llueve mucho y está lleno de pequeñas balsas y fango, es normal que haya más gente que opte para dejar los zapatos en la entrada de la casa que no en zonas más mediterráneas, donde el suelo es más seco.

Otro factor decisivo es el valor simbólico de sacarse los zapatos y la religión. "En algunas culturas, descalzarse significa una muestra de respeto hacia los anfitriones, y en algunas religiones, entrar en el templo descalzo significa que entras más directamente en contacto con el dios, igual que antiguamente se hacía en muchas iglesias cristiana", pone de ejemplo Vidal.