Lo llaman ‘earthing’ y consiste en mejorar tu salud al andar descalzo

Por mucho amor que le tengas a tus zapatillas o zapatos carísimos, deberías reconocer que quitártelos y plantar tus pinrreles en la arena de la playa o el césped del parque es un placer casi orgásmico. Una sensación de bienestar que te permite descansar de la tiranía del calzado y recargar las pilas, literalmente. Me refiero a esa especie de energía que entra en tu cuerpo a través de la planta de tus pies y te trasmite un subidón. Es lo que algunos han llamado earthing (también hay quienes le dicen grounding) y, básicamente, lo que defiende es que todo eso que sentimos proviene de la energía de la Tierra que absorbemos a través del tacto.

Con el contacto directo con la tierra se transfieren electrones al cuerpo humano lo que te permite cargarte de forma natural. Es entonces cuando se corrigen las deficiencias de electrones y los excesos de radicales libres en el cuerpo. Se restaura un estado eléctrico natural y mejora nuestra salud”, explica al otro lado del teléfono el experto en earthing, Ricardo Moradas. A través de su web RicarEarthing, este madrileño se dedica a la difusión de esta práctica y al asesoramiento a las personas interesadas en ‘conectar’ con la energía del planeta. De hecho, su principal argumento a favor de ir descalzo por la vida es el de recuperar la salud ancestral en la era del smartphones y la señal WiFi.

“Está comprobadísimo que las tribus indígenas que continúan caminando con sus pies desnudos en la actualidad no padecen las enfermedades que aquí son comunes como la artrosis o procesos inflamatorios. Además, en Alemania ya hay espacios especialmente diseñados para que las personas puedan beneficiarse de caminar descalzos”, apunta con total convicción. Y no es para menos, numerosos estudios científicos han demostrado que dormir ‘conectados a la tierra’ reduce los niveles de inflamación y dolor, normaliza los niveles de cortisol (la hormona del estrés), refuerza el sistema inmunitario, mejora la circulación sanguínea y ayuda a mejorar el estado de ánimo.

Uno de los más renombrados científicos que se propusieron demostrar los beneficios de usar nuestros pies como receptores de los flujos de electrones procedentes de la tierra fue el experto en biología celular, biofísica y fisiología, James L. Oschman. “Cada vez más profesionales consideran que la mayor parte de las enfermedades tienen su origen en procesos inflamatorios provocados por radicales libres, moléculas a las que les falta un electrón. De hecho, los medicamentos antiinflamatorios son moléculas cargadas eléctricamente que permiten transportar electrones y reducir el nivel de radicales libres”, subrayó en su libro Medicina energética: su base científica.

Precisamente, llevado por las evidencias científicas, el osteópata y presidente de la Asociación española del Dolor de Espalda, D. Ángel Gil Estevez, decidió investigar en 2015 los efectos de echarse una siesta de 30 minutos en una cama con una sábana conectada al suelo con un cable (toma de tierra). Tras analizar la evolución de cuatro pacientes a lo largo de una semana y sirviéndose de un Escáner Electro Intersticial, comprobó que los síntomas de dolor y estrés de los pacientes mejoraban notablemente a la vez que se reducían niveles como el de colesterol, potasio, insulina, etc.

“Está demostrado científicamente que el earthing es eficaz. No te cura de ninguna afección o enfermedad específica, pero permite volver a unirte con las señales eléctricas naturales de la Tierra promoviendo el funcionamiento normal de los sistemas corporales”, confirma Ángel que apunta que, en ocasiones, las mejoras pueden producirse de manera casi inmediata pero que, en otros casos, puede tomar algún tiempo. “Todo el mundo es diferente y los síntomas son diferentes y con diferentes causas. Si toma medicamentos, y desea comenzar a conectarse a tierra, siempre debe consultar antes con su médico”, recuerda con la cautela lógica de un profesional de la salud pero convencido de los beneficios de esta práctica.

El caso es que practicar el earthing es algo mucho más simple de lo que pueda parecer y no tenemos por qué invertir ni un solo euro en sábanas con toma a tierra y otros gadgets, aunque tampoco está de más. “Lo mejor de esto es que es tan simple como echarte media hora sobre el césped o en la playa, tomar el sol, beber agua energizada o comer vegetales ya es suficiente para liberar nuestros cuerpos de la carga de protones que llevamos. Estamos todo el día expuestos a campos electromagnéticos y debemos ser conscientes de la importancia que tiene para nuestra salud limpiarnos de vez en cuando”, resume Ricardo que, por ejemplo, utiliza una alfombrilla para pies conectada a tierra mientras trabaja con el ordenador.

"Puede parecer raro, pero es el tipo de cosas, a la larga, se notan. Estar todo el día frente al ordenador es nefasto para nuestro cuerpo y no solamente para nuestra vista o nuestro cuello sino por el campo electromagnético que desprende. Uno de los gadgets más útiles que ofrezco es un simple destornillador con el que puedes comprobar la carga eléctrica de tus objetos cotidianos y con ello darte cuenta de lo expuesto que estás a estas energías que te van cargando", resume el principal valedor del earthing en España que tampoco espera hacerse de oro con los productos de su web: "Lo importante es divulgar y que la opinión pública reflexione sobre la influencia de los campos electromagnéticos en su salud".

Llegados a este punto, y aunque ni Ricardo ni Ángel llegan a los extremos de Oschman al afirmar que “las enfermedades pueden tratarse bioenergéticamente sin necesidad de fármacos”, lo que sí parece claro es que la idea de dedicarle media hora al día a contactar con la energía de la Tierra no es ni mucho menos una tontería y, además, es gratis. Tampoco te decimos que te pongas ahora a andar descalzo por la vida o ponerte a abrazar árboles (ojo, que también parece tener sus beneficios), pero sí que ejemplos como el earthing sirven para darnos cuenta de que desconectar un poco del smartphone, el WiFi y nuestro Mac para retomar el contacto con la naturaleza (ni que sea echándote un rato al sol el domingo) siempre será una muy buena idea.