Estos orgasmos suceden de repente y sin estimulación

Tanto las mujeres como los hombres son capaces de experimentar estos éxtasis en los que las manos no entran en juego

Alcanzar el clímax en el sexo mola muchísimo. Esto es una realidad. Todo lo que tiene relación con llegar al éxtasis bien es maravilloso: hablamos de conectar en la cama, de que haya deseo, escucha, placer… Pero ¿te imaginas que te sucediera en un contexto completamente inesperado y sin haberte estimulado? Esto es posible. Le pasa tanto a hombres como a mujeres. Sí, estos se denominan orgasmos espontáneos y en la mayoría de los casos no resultan ser placenteros sino más bien dolorosos. Desde Psychology Today diferencian tres tipos diferentes que comentaremos a continuación.

En primer lugar hay que saber que las mujeres pueden llegar a orgasmos sin estimulación y solo a través de la imaginación y el poder de los músculos internos. Aunque podría entrar dentro de los espontáneos, en este caso es más bien voluntario. Aún así a los que no hacen referencia los orgasmos espontáneos son a aquellos que suceden, por ejemplo, montando en bicicleta, llevando ropa ajustada o haciendo ejercicio, conexos en los que podría ocurrir. Los espontáneos, además, se denominan orgasmos extragenitales.

1. El menos agradable

Este es el único orgasmo espontáneo que tiene una designación oficial. Trastorno de excitación genital persistente es su nombre. Anteriormente se llamaba síndrome de excitación sexual persistente, así como síndrome genital inquieto. Y, debido a su naturaleza similarmente irritante, a veces se ha comparado con el síndrome de piernas inquietas, una aflicción mucho menos rara, aunque quizás igualmente tormentosa”, explican los expertos desde la web. Se trata de un picor que al rascarse disminuye temporalmente, la consecuencia es un dolor intratable a menudo agravado por ardor e hinchazón.

2. Sin denominación oficial

En este caso son orgasmos asociados a los conocidos sueños húmedos y no son provocados a través de la consciencia sino de la inconsciencia. Como explican las sensaciones van desde un poco agradables hasta desconcertantes, alarmantes y estresantes. Normalmente este caso lo viven más hombres que mujeres y la gran mayoría solo se dan cuenta de que ha ocurrido una vez se han despertado.

3. De la fantasía al placer

Para algunas personas el simple hecho de tener pensamientos e imágenes de carácter erótico pueden terminar en orgasmo. En este tipo, como explicábamos al principio, solo participa la imaginación y sucede físicamente sin ninguna estimulación. Hay una intención más consciente pero no para llegar al orgasmo sino para disfrutar de la fantasía erótica sin más.

“En un estudio de la Universidad de Rutgers (EE.UU.), los escáneres cerebrales de voluntarios que se centraban en una fantasía erótica de su elección revelaron que los centros de placer de su cerebro se iluminaron de manera indistinguible de los orgasmos normales”, explican en Psychology Today. A partir de estas conclusiones aparecieron nuevas fórmulas de alcanzar el orgasmo, como por ejemplo, a través del pensamiento. Es más, en muchas mujeres, el simple hecho de pensar que están estimulando sus pechos o sus genitales hace que la excitación aparezca. 

En definitiva de los tres orgasmos espontáneos podemos decir que el único placentero es el tercero y que quizás debemos comenzar a ejercitar nuestra mente para probar cómo sería vivir este éxtasis sexual solo a través de imágenes de nuestro imaginario.