Cómo saber qué tipo de apego tienes en tu relación

Los vínculos pueden ser diferentes entre sí y hay algunos que no son solo más nocivos para la pareja sino también para la propia persona 

La forma en la que nos relacionamos puede variar. El universo de la psicología ha crecido intentando explicar cómo nos sentimos, cómo reaccionamos y por qué lo hacemos de una determinada manera o de otra. Nuestras emociones entran en juego casi de lleno en las relaciones, tanto en las sentimentales como en las que no lo son. En ellas siempre hay un ingrediente que no falta: el apego. La teoría del apego adulto se estudió inicialmente entre 1960 y 1970. Fueron los autores Bartholomew y Horowitz quienes estudiaron este vínculo y se dieron cuenta que existían cuatro tipos diferentes: el seguro, el ansioso preocupado, el despectivo que evita o el temeroso que evita. Algunas personas tienen varios de ellos y los mismos pueden variar con el tiempo.

Apego seguro

Quienes experimentan este tipo vínculo son personas con mayor inteligencia emocional, son capaces de transmitir emociones de manera apropiada y constructiva. Son personas que se sienten seguras estando en soledad o con una persona. Casi siempre observan las relaciones con optimismo. Se trata de una persona dispuesta a conversar y a entender los conflictos y resolverlos en lugar de crear peleas. Esto no quiere decir que sean personas perfectas, todxs experimentamos altibajos con los demás y con nuestras relaciones. No obstante, este es el apego más sano dentro de la lista.

Apego ansioso

Los nervios dominan a quienes siente este tipo de apego. No se sienten muy segurxs en cuanto a sus relaciones en general y sienten aún más inseguridad en sus relaciones sentimentales. Muchos de los conflictos que puede tener con su pareja pueden nacer de su propia mente e imaginación. Estos factores que estresan a la persona se traducen en posesividad, celos, cambios de humor, obsesión… Además es una persona que no otorga el beneficio de la duda y que tendrá constantemente un pensamiento negativo sobre las intenciones de los demás. Esto no quiere decir que alguien que sea de esta manera sea para toda la vida así. Es posible —como sucede con todos los tipos de vínculos— que pueda variar su intensidad e incluso cambiar su forma de pensar y de interpretar a su pareja.

Apego que evita

Quien arma sus relaciones con este tipo de apego es autosuficiente e independiente emocionalmente. Evita que haya una verdadera y profunda intimidad ya que siente que este tipo de relación le puede hacer altamente vulnerable. Casi siempre está a favor de la llamada ‘libertad’ tanto física como emocionalmente, podría decir frases como “necesito mi espacio” o “nadie me pone un collar”. Es una persona que puede tener miedo al compromiso y que prefiere ocupar su tiempo con proyectos, trabajo, viajes u otras relaciones sociales antes que tener una pareja. Algunas de las personas que construyen este tipo de apego pueden ser narcisistas o tener cierta pasivo agresividad.

Apego temeroso 

Este tipo de apego también tiene como base la inseguridad que viene siempre dada por malas experiencias. Se trata de una persona que desea confiar en los demás y que desea confiar en sí misma pero siente miedo de volver a experimentar dolor o abandono. El miedo funciona como bloqueo y hace que crezcan las sospechas hacia las intenciones de los demás e incluso activa la distancia con el resto. Aleja a quienes le rodean no porque no quiera estar junto a esas personas sino porque prefiere estar en soledad antes que volver a sufrir la decepción.

CN