Qué son realmente los complejos de inferioridad y superioridad y cómo acabar con ellos

Las inseguridades son como un cáncer para la mente. De hecho, hay dos complejos psicológicos relacionados de manera íntima con toda esa porquería que nosotros creamos en nuestras cabezas y que nos hace sentirnos diferentes al resto: el complejo de inferioridad y el complejo de superioridad. Estos dos complejos son las dos caras de una misma moneda, nuestra autopercepción, y nos llevan a creernos más o menos que el resto de personas, partiendo de uno o varios miedos. Lo peor es que este error en la apreciación de nuestro ego es algo tan común que no hace falta que convivas con esa sensación de manera cotidiana para que sepas de qué hablamos.

Absolutamente todas las personas nos hemos visto pequeñitos alguna vez o hemos padecido brotes de prepotencia, propia o ajena. Y, precisamente porque es algo que deberíamos saber cómo enfrentar o gestionar mejor, hemos preguntado a la psicóloga del Instituto Europeo de Psicología PositivaEsther Sevilla, y nos ha revelado cómo combatir estos complejos tan enfermizos.

¿De dónde viene el complejo de superioridad?

Todos podemos dibujar la imagen del típico prepotente en nuestras cabezas. Alguien que siempre debe tener la razón, en cualquier circunstancia, que expresa argumentos bastante rígidos —algunas veces algo estrafalarios— y, ante todo, se cierra en banda a la posibilidad de estar equivocado. ¿Ya estás pensando en alguien? De acuerdo. Quienes muestran una actitud de prepotencia con las personas que tienen alrededor son individuos mucho más dependientes de lo que ellos mismos —y su entorno— creen.

"Cuando una persona presenta una actitud prepotente, lo que suele indicar precisamente es una autoestima dañada. A base de menospreciar a los demás, las personas arrogantes obtienen por unos momentos la sensación de que valen más que el resto", sostiene la psicóloga. Esa sensación de valer más que la persona que tienen delante es un efecto efímero. Alguien con la personalidad prepotente no refuerza su autoestima de manera auténtica, si no con pinceladas artificiales, provocan reacciones negativas en ellos mismos y en los demás, que terminamos etiquetando al individuo de insoportable.

complejo de inferioridad

¿Por qué nos sentimos inferiores?

La especialista nos explica que una buena autoestima es la que se ha formado desde que uno es muy pequeño. "Al mismo tiempo que forjamos nuestra manera de ver el mundo, también instauramos el modo de vernos a nosotros mismos y la forma en que nos sentimos en nuestro intercambio social con otras personas. En este proceso es básico el cariño que recibamos de nuestras principales figuras de apego, normalmente los padres", afirma Sevilla. El cariño o los cuidados que recibamos cuando se va gestando la idea de nosotros mismos, hará que nos consideremos personas que merecen amor y respeto.

Pero nada es irreversible, mucho menos si hablamos de la mente, que ha demostrado ser plástica y moldeable. Al margen de cómo haya sido tu infancia en términos de afecto, al crecer desarrollamos y explotamos una serie de emociones guiándonos por la familia, primero, y por los amigos, después. El entorno será determinante para disfrutar de una personalidad equilibrada. En este mapa de Grant Snider sobre el complejo de inferioridad se muestra de manera gráfica qué sucede cuando le damos el bastón de mando a las inseguridades

Podemos sentirnos inseguros si en lugar de usar a quienes prosperan o tenemos como referentes para conseguir un reto, los empleamos como pies que aplastan las ganas de crecer en el sentido que corresponda. Si no nos espoleamos a nosotros mismos, nuestra cabeza será un caos bastante más feo que este dibujo.

Mapa del complejo de Inferioridad

¿Que hacer para combatir el complejo de inferioridad o superioridad?

"Por muy opuestas que parezcan, ambos complejos ambas indican lo mismo: una autoestima débil". La clave para combatir el complejo de inferioridad o superioridad está en buscar dentro de nosotros mismos la fuente que riegue nuestra autoestima. Un ejemplo que deberíamos practicar cada día es reconocer tus logros personales, o hacer listas de pros y contras ante un obstáculo para ver tus virtudes frente a él. Debemos ser realistas, pero no excesivamente autocríticos.

"El hecho de que una persona te lleve a preguntarte algo sobre ti, no significa que seas inadecuado", recuerda la psicóloga. Debemos matar el complejo que nos vuelve más pequeños de lo que somos, o que nos convierte en dioses del Olimpo cuando la realidad es otra más humilde, con ejercicios personales de refuerzo de autoestima. "Cada persona es un mundo y tiene sus circunstancias, necesidades, y su configuración de fortalezas y puntos débiles. Estar pendiente de lo que los demás tienen y yo no solo pone el énfasis en lo que no soy, y me distrae de la búsqueda de mi propia felicidad", afirma Sevilla.

Autoestima fuerte

Otro ejercicio clave para equilibrar tus inseguridades es ajustar tus exigencias perfeccionistas: tanto las referidas a ti mismo, como las referidas a los demás. Conócete bien y busca la coherencia con tus propios valores. En este punto primero debes haberte sentado a escucharte, a ver qué quieres, cómo lo quieres, y, sobre todo, cómo no lo deseas. "Actuar conforme a lo que piensas te proporcionará una seguridad en ti mismo auténtica", señala la experta.

La conclusión final de la psicóloga es que, para machacar los complejos que vienen de la mano de las inseguridades, en lugar de pensar que quien te hace sentir inseguro es el otro, dirijas tu atención hacia adentro y apuntales tu propia autoestima. El poder lo tienes tú, y no es una frase hecha, es la base para cambiar una realidad o unas emociones que no te gustan. Coge las riendas y equilibra tu paso.