Por qué te sientes mal después de tener relaciones

El momento que viene cuando el sexo acaba suele ser bueno. Las personas no solo se sienten bien físicamente sino también emocionalmente. Ahora bien, hay quienes no y esto es lo que les ocurre

Después de tener relaciones sexuales satisfactorias, seguramente has disfrutado de un momento de goce, tu cuerpo está en calma, con todos los sentidos activos. Además, si has experimentado una buena conexión, seguramente te has sentido bien emocionalmente. Ahora bien, algunas personas aunque hayan tenido una relación sexual satisfactoria se sienten mal y a veces no tiene nada que ver con que no hayas estado a gusto con la otra persona. A quienes les ocurre esto, les está sucediendo lo que se conoce disforia postcoital. No pasa solamente al tener sexo con otra persona, puede ocurrir tras la masturbación, el sexo oral o cualquier otro juego que exista dentro de este ámbito.

La disforia postcoital también es llamada depresión post-coito. Se trata de un síndrome que se caracteriza por tener sentimientos de tristeza, melaconlía o malestar en el momento posterior al orgasmo. También se puede experimentar angustia, desasosiego, vacío, irritabilidad o nerviosismo. Hasta hace poco, se suponía que aproximadamente el 2% de las mujeres y entre el 3% y el 4% de los hombres experimentan disforia poscoital de manera regular, y la mitad de todas las personas la han experimentado al menos una vez durante su vida. Pero según un estudio reciente publicado en el Journal of Sexual Medicine, la disforia postcoital es mucho más común de lo que se pensaba anteriormente.

Más del 90% de las personas encuestadas en dicho estudio dijeron que experimentaron tristeza, infelicidad, frustración, agitación, cambios de humor, síntomas parecidos a la gripe o poca energía al menos una vez durante las últimas cuatro semanas después de haberse masturbado o tenido relaciones sexuales con una pareja. La persona que lo experimenta no solo siente malestar sino también culpabilidad porque considera que debería sentirse satisfecha. A esto se le suma la incomprensión del origen de sus sentimientos con lo cual se ocultan las reacciones o se finge bienestar.

Una de las teorías que busca encontrar el origen de este síndrome es que principalmente se deba a una alteración neuroquímica. Cuando se vive el orgasmo se liberan determinadas hormonas que son contrarias a las responsables del placer sexual. Otra de las teorías que también es compatible con la primera es más cultural y hace referencia a una influencia de una educación restrictiva y religiosa, en la cual el placer sexual se ve como un resultado con influencias negativas. Ambas teorías solo son posibles si se trata de una sensación que ocurre en todas o casi todas las relaciones sexuales, si sucede como algo puntual y esporádico no sería necesario entender su origen.

Es importante saber, sobre todo para la parte de la relación sexual que no vive estos sentimientos infelices, que no tiene (en su gran mayoría) relación con cómo ha sido el sexo. Esto es así siempre y cuando exista una relación —como es obvio— consentida y respetuosa. Si ocasionalmente, es decir más de lo que parecería normal, experimentas síntomas de tristeza o malestar después de haber tenido relaciones sexuales satisfactorias o después de masturbarte, entonces no es algo esporádico a lo que no hay que hacerle caso. Si tienes estos síntomas a menudo, lo ideal es que consideres hablar con un o una terapeuta, explicando siempre la gravedad de los síntomas y cómo están afectando a tu disfrute sexual.