Empecé a llorar durante una relación sexual y no sabía cómo explicárselo a mi pareja

Existen dos formas de llorar durante una relación sexual, puede ser positivamente: de placer o felicidad o puede ser negativamente: por un malestar o un dolor físico

Él está detrás de mí. No me ve. Es la postura de la cucharita. Me gusta mucho esta postura. Me rodea con sus brazos muy fuerte, como si tuviera la intención de que nos fusionáramos en un solo ser. Hace tanto tiempo que no nos vemos y que nuestros cuerpos no se tocan que parece que somos personas nuevas, diferentes. Su respiración, en aquel momento suave, se desliza por mi nuca. Muevo el cuello, lo estiro, le muestro que ese aire liviano me gusta. Tengo los ojos cerrados.

Él me mira de cerca, me mira la boca, me toca los labios con su mano izquierda. Los de abajo. Sube la mano por mi vientre, muy lento, es una caricia que deseo eterna. Le agarro la mano, acompaño el movimiento. Compartimos el ritmo, conectamos. Lo vamos aumentando, no hace falta decir nada. Tengo los sentidos completamente activados. Un impulso emocional me atrapa y empiezo a llorar. Sin parar, agitadamente. De repente. No puedo detener las lágrimas, ¿qué me pasa?

Lágrimas de angustia

Las relaciones sexuales encienden muchas partes de nuestro cuerpo, eso es una realidad. Pero activan, aún más, nuestra parte emocional. Esto, en la mayoría de los casos, sucede de forma inconsciente: está pasando pero no te das cuenta. Es el motivo de que te vengan frases a la mente que indican cómo te sientes o que, durante la relación sexual, vayas comunicando a tu pareja si te gusta o no.

"Tiene que ver con la conexión emocional. En nuestro día a día podemos estar conectados con nuestra parte racional, la que controla el pensamiento y en el momento de una relación sexual, estamos conectando con nuestra emocionalidad. Así que depende del tipo de sexualidad que se dé, depende también de la conexión con el cuerpo, de las sensaciones físicas, del bienestar de ese momento, se pueden desbloquear ciertas emociones", explica  la psicóloga, sexóloga clínica y terapeuta de parejas, Núria Jorba.

Mi reacción no solo es inesperada para mí, sino para él también. Estoy de espaldas. Me coge por la barbilla para darme un beso y se da cuenta. Abre mucho los ojos y a mí no me salen las palabras. Sé que tengo que decir algo, explicarme pero tampoco lo entiendo. Él no sabe si parar o seguir, todo está yendo muy bien y no hay motivo para frenar. Apenas puedo decir 'no pares', muy bajito, casi imperceptible. Me da besos por las mejillas para quitarme las lágrimas. Yo lo siento todo en el pecho, en el estómago. Es un revuelo de emociones, como muchos insectos de colores viajando por mis tripas. No me siento mal. No son lágrimas de pena. Me doy cuenta. Son lágrimas de placer, de alegría. 

Son dos los motivos que nos pueden hacer llorar de angustia. Por un lado, "puede ser un llanto que nos desbloquea alguna emoción contenida relacionada con un malestar que no está gestionado (el sexo, como decíamos antes, nos reconecta con nuestra parte más emocional),es decir, algún problema emocional o alguna situación emocional negativa propia, de nuestra propia vida y que no tiene nada que ver con la relación", explica Núria Jorba. Por otro lado, continua la experta, "podemos llorar porque en ese instante sexual nos estamos dando cuenta de sentimientos que tenemos hacia la otra persona y que no son positivos. Quizás es que hemos dejado de quererla, que hemos dejado de conectar, que nos estamos traicionando a nosotrxs mismxs porque estamos teniendo sexo sin desearlo realmente, porque nos está doliendo físicamente y no estamos poniendo límites o que hay algo que no nos está gustando".

Lágrimas de celebración

Es tan fuerte la conexión que estoy sintiendo que me emociono. Ahora lo se, en aquel momento no podía explicarlo, al menos no al cien por cien. El sexo estaba en el equilibrio perfecto entre lo pasional y lo delicado. La experta explica que también se puede llorar durante una relación sexual por alegría: "Puede pasar que estamos conectando con la otra persona en un nivel tan profundo, que esto nos genera el llanto. Si lloramos de felicidad tiene que ver con que ese momento nos está gustando mucho y que, seguramente, con esa persona estamos disfrutando de una relación de pareja maravillosa, muy sana". 

Lo cierto, es que a pesar de 'convivir' en la distancia, nuestra relación no era mala. Lo que siempre sucedía es que después de pasar tanto tiempo sin vernos cada reencuentro era mágico y único, lo exprimíamos del todo. El llanto de aquella vez fue el primero y también el único, al menos durante el sexo. Según la experta no solo la unión con esa persona puede hacerte llorar sino que también "puede ser algo más personal, que te sientas bien contigo mismx simplemente". El resto de ingredientes pueden ser el contexto, que hayas tenido un buen día, que te sientas bien con lo que haces y que estés tranquilx y segurx.

Otro de los motivos para llorar por placer o alegría durante el sexo es que hayamos hecho, sexualmente hablando, alguna práctica que no realizábamos hace mucho tiempo o que sea completamente nueva. Como explica Núria Jorba, "atreverse a realizar una fantasía puede hacernos conectar con nuestra autoestima, lo cual también es positivo y puede generarnos un llanto". El hecho de hacer una fantasía sexual realidad significa que, en la relación, existe la comunicación —y por tanto la confianza— suficiente para llevarla a cabo de manera segura, respetuosa y consentida. 

Explicar la explosión

Llorar no es malo pero seguramente te ha pasado que, al ver a alguien llorar, le has dicho que pare. Es necesario llorar y está bien. Lo que sucede es que se está mostrando una descarga emocional, es una expresión de mucha emoción contenida. El llanto puede ser una descarga, una expresión una muestra, un dejarse llevar… Por tanto puede ser algo muy positivo. El llanto es bienvenido. 

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Aún así, es importante que si lloramos (sobre todo durante una relación sexual), ya sea por alegría o por tristeza, también comuniquemos los motivos, porque puede ser que a la otra persona le tome por sorpresa y no sepa qué está sucediendo. En el caso de llorar de felicidad lo que hay que explicar es que se trata de un momento muy emocional, de mucha conexión con la otra persona o con nuestro propio cuerpo y nuestras propias sensaciones. Ahora bien, detectar que el llanto es de dolor es sumamente importante."Cuando esto es así lo primero es parar el acto, no forzar el seguir. Tenemos que parar, tranquilizarnos, darnos un espacio de calma y después decidir cómo gestionarlo. Podemos decirle a la pareja que no nos hemos sentido bien y los motivos por los cuales eso ha sucedido. Eso puede pasar si sabemos y entendemos lo que nos pasa", explica Jorba.

Si ni siquiera tú mismx lo entiendes, habrá que explicarle a la otra persona que cuando nos sintamos preparados hablaremos de ello. Si no lo resolvemos en el momento en que ocurre estamos en riesgo de que nos vuelva a pasar y eso hará que tengamos relaciones negativas, una tras otra. Tenemos que investigar qué nos ocurre, buscar qué nos hace llorar y sobre todo explicar a la pareja (en el caso de que sea un problema propio) que no tiene nada que ver.