Qué hacer cuando sientes que tu pareja es tu competencia

A veces, cuando compartes profesión con la persona con la que tienes una relación sentimental, pueden aparecer rivalidades que tienes que saber enfrentar

Tu atención se activa. Piensas "¿qué me está diciendo?" Cuando vuelves a concentrarte en sus palabras, escuchas que tu pareja sigue hablándote de todos los logros  que ha hecho esa misma semana. Otra vez. Parece que te lo restriega, tienes la sensación de que marcar su superioridad profesional ante ti, es su principal objetivo. No quieres parecer insegurx y tampoco quieres que sienta que no estás apoyándolx, así que sonríes y le dices "me alegro mucho por ti". Pero no te alegras tanto. Es decir: sí que te parece genial que las cosas en el trabajo le salgan bien pero eso hace que, a su vez, te sientas inferior.

Un montón de preguntas aparecen en tu cabeza: "¿por qué me siento así?, ¿por qué tengo la sensación de que somos rivales?, ¿es envidia?, si quiero lo mejor para su persona, ¿por qué no me alegran sus logros?, ¿debo compararme?, ¿pasa esto en todas la relaciones?, ¿le digo que me hace sentir inferior?, ¿le digo que me hace sentir mal la forma de compartirme sus éxitos?". Hay varios factores que entran en juego en este tipo de emociones. Esta sensación de rivalidad sucede en parejas que o bien comparten profesión, estudios o que sus deseos u objetivos son similares. El psicólogo clínico y sexólogo, Ignasi Puig Rodas, responde a muchas de las dudas que entran en juego con este tipo de sentimientos y qué hacer cuando aparecen.

Dos vías muy diferenciadas

Estas emociones no nacen de la nada. No suelen surgir en ti de repente. Así lo explica Puig Rodas: "Hay que distinguir dos elementos. El primero es una condición de base: la inseguridad. Si se trata de una persona insegura es más fácil que pueda sentirse amenazada por personas de su entorno y en concreto de la pareja. En cambio, si es una persona segura por diferentes características, hace que sea mucho más complicado tener esa sensación de amenaza".

No es cualquier tipo de inseguridad la que hace que podamos sentirnos de esta manera, hay algunos tipos diferentes: "no se trata de que una persona sea insegura en general sino en ciertos puntos concretos. Pueden entrar las inseguridades en el aspecto laboral, una inseguridad respecto a las habilidades afectivas, a las habilidades sociales o se puede tener una inseguridad respecto a la competencia sexual, incluso. Es por ello que cada inseguridad en el ámbito concreto puede ser la que genere esa competencia", detalla el experto.

El otro punto a destacar es que además de esta inseguridad de base que pueda tener una persona, está la situación de si puedes o no establecer una serie de similitudes para con la pareja. Puig Rodas explica que "si dos personas trabajan en la misma área es mucho más fácil que tengan esa sensación de competitividad o de competencia que si trabajaran en áreas diferentes" y detalla: "si resulta que con la pareja te mueves en los mismos círculos o hacéis cosas muy similares esto también puede facilitar que haya sensación de competencia. Y aquí entra un punto importante en cuestión: si has conocido a tu pareja y te ha gustado es porque en algún momento u otro habéis compartido esos ámbitos y, evidentemente, si luego os hacéis pareja seguiréis compartiéndolos. Son dos puntos en común que son buenos y que a la vez pueden generar estos conflictos".

¿Es buena la rivalidad?

"No suele haber absolutos en cuanto a si es positivo o negativo sentir esta competitividad o rivalidad, por tanto depende mucho de cuál sea el caso en concreto". Así que entonces ¿cómo es posible saber si nos hace bien o no esta sensación de compentencia? "Si llega el punto en el que esta rivalidad puede hacer que dos personas que comparten el mismo ámbito se sientan motivadas a hacer más o a ser mejores, puede ser algo completamente positivo", explica Puig Rodas. Ahora bien, si se trata de una "rivalidad en la que no se toca el tema de crecer conjuntamente y la rivalidad supera la sensación de que la pareja es una especie de equipo entonces es terriblemente nocivo", comenta el experto. 

Esto es así porque se presupone que la pareja debería ser esa persona con la que compartes un mayor grado de intimidad (de hecho es así en la mayor parte de los casos). Tú deberías querer que tu pareja esté bien, que tenga logros, que sea feliz. "Ese deseo de que la otra persona crezca y que esté bien no es la que se tiene con un enemigo o con alguien que es nuestro rival. Cuando hay una competitividad y una rivalidad fuerte no se suelen tener pensamientos positivos con esa persona, lo que se quiere es superar, es vencer. Y esto no va muy bien dentro de una pareja. Es por ello que depende de cómo sea en cada caso. Así que a partir del instante que esa rivalidad es superior a la sensación de equipo, entonces sí es malo", explica Puig Rodas.

Superarlo

Aquí hay que ir directxs al grano porque hay formas de realmente superar estas emociones que pueden ser malas para vuestra relación sentimental. Puig Rodas lo tiene muy claro: "el primer punto para poder superar estos sentimientos es aprovechar esa sensación de competitividad, ese saber o esa experiencia que puede tener la otra persona para observar cuán expertxs somos nosotrxs mismxs al respecto. Si consideramos que no y que tenemos ciertas carencias se trata de una oportunidad para crecer. Esta es una forma de aprovechar el momento para mejorar". En este punto estamos hablando de cómo exprimir esas 'diferencias' que hay con nuestra pareja.

Hay otra forma de superar estas emociones y, en este caso, tienen que ver con nosotrxs mismxs, con un trabajo propio. "En algunos casos se trata de hacer un trabajo de introspección, ya sea a nivel individual o con ayuda de un profesional de la psicología para ver las inseguridades que tenemos y si son fundadas o infundadas podremos tomar decisiones diferentes", explica el experto. Así que si, por ejemplo, se trata de una inseguridad fundada en la que sí somos conscientes de nuestras carencias, "con un servicio de, por ejemplo, coaching se pueden resolver", apunta Puig Rodas. Es un trabajo para mejorar las habilidades y los puntos fuertes que hacen que dejes de sentir esa inferioridad.

Otra cosa distinta es cuando se trata de una inseguridad infundada, es decir, que no existen motivos reales para sentirla. En este caso, explica el experto, "hay que averiguar de dónde nace, encontrar su origen. Aquí se haría un trabajo de autoestima, de poner en relieve el propio valor o de trabajar las fuentes de validación para aumentar la inseguridad propia. Esto haría que se dejara de sentir rivalidad porque la propia persona ya confía en lo que hace y en sus cualidades sin tener que compararse ni con su pareja ni con nadie más".

Hay algunos signos que pueden demostrar que existe una rivalidad, así lo cuenta Puig Rodas: "algunos ejemplos son tomárselo todo como una competición incluso cosas que no lo sean, el hecho de marcar siempre los éxitos que ha tenido cada uno o el hecho de que, al contrario, está menospreciando mis éxitos o cuestionándome situaciones. Una de las técnicas para tener esa sensación de ganar muchas veces no es ser el mejor sino que los demás no sean tan buenxs como unx mismx".

Una de las cuestiones principales y una de las conclusiones más importantes es poder hablar con tu pareja. Se supone que es una persona con la cual es posible tener un espacio de intimidad y de complicidad. Hay que intentar hablar de cómo te sientes: "me pasa esto, estoy sintiendo esto..." Al hablarlo quizás descubras que a la otra persona le ocurre lo mismo y en este caso tendríais la oportunidad de decidir cómo queréis relacionaros y cómo os afecta.

CN