La sexualidad que busca que tus fantasías se hagan realidad

Tiene un nombre: sexo kinky o kink y es una forma de vivir las relaciones sexuales de una manera más atrevida que la convencional porque busca siempre ir más allá de lo establecido

El universo de la intimidad puede abrir puertas a muchas experiencias que no nos habíamos planteado. El sexo no tiene una estructura determinada aunque muchas veces repitamos movimientos y formas que hemos aprendido o bien de la industria de la pornografía o bien del cúmulo de nuestras propias vivencias. “La sexualidad tiene infinitos lenguajes, formas y expresiones. El sexo kink o kinky es un ejemplo de sexualidad poco convencional. Define un tipo de encuentros marcados por lo explosivo y por juegos y picardías que trascienden lo normativo para adentrarse en lo salvaje y fantasioso”, explican desde La Mente es Maravillosa. El objetivo de este tipo de sexualidad es atreverse y disfrutar del placer que tiene experimentar nuevos roles y llevar a cabo las fantasías.

Toda relación sexual es un proceso de autoexploración, vamos viendo poco a poco qué nos atrae y durante el camino dejamos atrás prejuicios y estereotipos que también nos van acompañando. La persona que disfruta de una sexualidad kink busca adrenalina, la mueve el morbo de saltarse las normas y de ir por encima de lo que está establecido. No es sencillo dar un significado concreto de lo que significa porque abarca muchos lenguajes e integra todo tipo de fantasías. La parte más interesante es que este tipo de práctica puede utilizarse en esas relaciones que, tras un tiempo, empiezan a sentir que la pasión ha ido apagándose.

El sexo kink requiere comunicación. Para ponernos en situación imagina que estás en una relación donde se ha perdido la ilusión por culpa de la rutina. Aunque esto sea así, en tu interior viven un sinfín de fantasías que aún no has hecho realidad. Esta sexualidad se presenta como oportunidad para salir del encorsetamiento: “es un canal de creatividad desde el que manifestarse más allá de los miedo, vergüenzas y prejuicios. Supone ni más ni menos que materializar las fantasías más profundas y llevarlas a la realidad junto a la otra persona”, explican desde la misma web. Es obvio que quien da el paso para vivir esta sexualidad necesita que exista una complicidad.

Para entender un poco y en resumen en qué consiste esta sexualidad diremos que abarca el BDSM, el fetichismo del tipo que sea (una parte determinada del cuerpo o bien de algún material u objeto), fantasías donde entran juegos de rol, con prendas y escenarios concretos, el voyeurismo y el exhibicionismo, es decir, ver cómo la pareja mantiene relaciones sexuales con otras personas o practicar el sexo en lugares públicos e incluso el sexo grupal, es decir, hacer que muchas más personas participen en la relación sexual.