Tuve el mejor sexo de mi vida con un random y me da miedo que no vuelva a repetirse

Era verano, en Ibiza, de vacaciones, con un camarero buenorro. Nisha todavía se recrea pensando en esa noche. Pero el recuerdo va cargado de temor: ¿cómo volver a repetir ese placer?

Cuando Nisha, una británica de vacaciones en Ibiza, llegó al bar de su hotel, se encontró con un camarero increíblemente sexy. Era James, un hombre “cachas, con brazos tatuados y una sonrisa que te hacía sentir que eras la única persona que le importaba”, recuerda en la revista Cosmopolitan. Le parecía demasiado atractivo, y por eso “creía que no pasaría nada”. Pero una noche, de fiesta, se lo encontró en una discoteca. Se miraron con deseo hasta que él se le acercó.

“No hablamos y ya estaba perreándolo. Podía notar su erección creciendo en mi espalda mientras bailábamos”. Todo escaló rápido: “en seguida tenía mis manos en sus tejanos, tocándosela. Había más de 60 personas a nuestro alrededor pero no nos importaba. Gemí en su oído mientras él me levantaba el vestido y me tocaba el culo. Estábamos haciendo petting en la pista y me encantaba”.

Lo primero que dijo fue “quiero más de ti”. Con esas simples palabras, acabaron en unas hamacas en la playa. “Solo con los dedos me encontró rapidísimo el clítoris. Pensaba que iba a tener un orgasmo, pero paró de golpe y me desnudó con ansia. Se sacó la ropa y se tumbó sobre mí. A medida que entraba, me di cuenta de las ganas que tenía de él. Lo sentía en todos lados, sus manos en mi pelo, su lengua en mis pezones mientras me repetía lo mucho que me deseaba”.

Así fue “el mejor polvo” que Nisha ha experimentado. Una experiencia tan erótica que llega hasta el punto del “demasiado”, incluso. “¿Y si no me vuelvo a sentir así?”, se pregunta. Es una cuestión bastante común: el miedo a no volver a sentir ese placer después de un polvazo histórico. Pero como explica la revista Health, este miedo es irreal e infundado.

“Nadie es mejor o peor en el sexo, hay más o menos química”, recuerda. Es decir, quizá ese polvazo se produjo porque a ambxs os gustaba lo mismo, los mismos movimientos, prácticas y supisteis encontrar fácilmente las zonas erógenas, entonces la química fue instantánea. En la mayoría de casos, sin embargo, no es así, y por eso recordamos con tanto cariño esos momentos. Pero es posible volver a sentir eso: “comunicación”, es la clave. Explica muy bien qué te gusta, cómo, experimenta, prueba. Si tienes mucha confianza con alguien, puedes intentar recrear esas sensaciones tan placenteras. Si las sentiste una vez, puedes una segunda. Simplemente, estad muy abiertxs a experimentar y a encontrar el click, la química.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Si desde este encuentro épico “has tenido experiencias ‘poco fantásticas’”, como las define el portal Bustle, es probable que te rayes, desanimes y pienses que ahora todo será cuesta abajo. En realidad, eso no sucederá, pero como te estás comiendo la cabeza pensando que sí, es lo que estás atrayendo. “Céntrate en lo que te gusta y tu sensibilidad y comunícalo. Tener confianza con tu pareja sexual y escuchando las necesidades de ambos te sacará de este ciclo del miedo y la decepción”. Con un poco de experimentación (en pareja e individual) volverás a recuperar la esperanza de encontrar buen sexo.

Por otra parte, seguramente estás idealizando ese polvazo. Sí, fue increíble, pero el recuerdo hace que, como añade Bustle, te comas la cabeza y condiciones el sexo. Es decir, antes de hacerlo, piensas que ojalá sea tan morboso como aquél que tienes idealizado en tu memoria. Y entonces, en comparación, te decepciona. Seguramente, ese momento de placer no se repetirá, pero la calidad de ese sexo seguro que puedes volver a encontrarla, ya sea con otro random en la playa o con tu pareja de hace años. Lo importante es conocerte y saber encontrar, entre ambos, cómo fusionar vuestro placer.

CN